martes, 26 de junio de 2012

Pensar libremente

BERTRAND RUSSELL (1872-1970), EL PENSADOR LIBRE.
© DR. Xavier A. López y de la Peña.
La figura controvertida de este gran pensador quedará por siempre consagrada en su obra más conocida Principia mathematica que escribió en colaboración con Alfred North Whitehead (su maestro en el Trinity College) entre 1910 y 1913, libro con cuyas ideas revolucionó la lógica a partir de Aristóteles en su Órganon, y de la que el mismo Kant decía que a partir de ella no había nada escrito digno de considerarse. La inquietud intelectual que le hizo voltear la mirada hacía la lógica y las matemáticas germinó previamente en las mentes de Frege y Peano, entre otros, en base de que la verdad a partir de la geometría no-euclideana se derrumbaba, o cuando menos se tambaleaba, y le hizo pensar en la Lógica para sustentar el valor de las conclusiones matemáticas, con lo que surgieron la Lógica matemática y la Lógica simbólica posteriormente. La Lógica matemática se estableció en los cimientos del empirismo inglés, hoy llamado positivismo lógico o Filosofía analítica, que contiene el principio de verificabilidad que rechaza el sancionar como verdadero o falso a todo aquello que no ha sido posible comprobar de forma experimental o que no se ve cómo se pueda comprobar. Bertrand Russell (1872 - 1970) nació en Inglaterra en el seno de una familia acomodada y aristocrática quedando huérfano a los tres años. Su padre le nombró como tutores a dos librepensadores, entre ellos al defensor de la libertad intelectual, John Stuart Mill, sin embargo, por azares de la vida un tribunal anuló las instrucciones testamentarias y se le educó en la fe cristiana bajo la rígida tutela de severas institutrices alemanas. Hizo estudios de economía y teología, abandonando esta última por sus "inseguridades" y prefiriendo las "certezas" que le ofrecían las matemáticas, para en seguida abrazar a la filosofía "no por la esperanza de una satisfacción ética o teológica, sino por el deseo de descubrir si en verdad poseemos algo que pueda ser llamado conocimiento". Grandes polémicas suscitó este gran librepensador inglés que se opuso férreamente a la creencia del impulso vital defendida por Bergson. Los lastres de la humanidad -decía- se deben al misticismo y la obscuridad de pensamiento; el pensar claramente y sin dar vueltas, debía ser la primer ley moral. Filósofo y crítico social a ultranza, recibió la represión esperada en su tiempo por pensar y disentir contra lo establecido y fue multado en una ocasión con 100 libras (para el pago de la multa su biblioteca fue embargada) por escribir un panfleto defendiendo a un objetante de conciencia durante la Primera Guerra Mundial. Lo corrieron de su cátedra en el Trinity College y le fue negado el nombramiento para ir a enseñar a la Universidad de la ciudad Nueva York. Su obra Introducción a la filosofía matemática la escribió en la cárcel en 1918 en la que se le recluyó un semestre por haber escrito un artículo pacifista y en 1961 volvió a visitarla por protestar contra la bomba atómica en un mitin público, siendo ya Lord Russell, con todo y su Orden del Mérito Británico que recibió en 1949, y el Nobel de Literatura del año 1950. Cómo no va a dejar de ser controversial este filósofo si el 6 de marzo de 1927 pronunció su conferencia Porqué no soy cristiano en el Ayuntamiento de Battesa, bajo los auspicios de la Sociedad Secular Nacional (Sección del sur de Londres) cimbrando la conciencia de sus oyentes al concluirla diciendo: Tenemos que hacer el mundo lo mejor posible, y si no es tan bueno como deseamos, después de todo será mejor que lo que esos otros han hecho de él en todos estos siglos. Un mundo bueno necesita conocimiento, bondad y valor; no necesita el pesaroso anhelo del pasado, ni el aherrojamiento de la inteligencia libre mediante las palabras proferidas hace mucho por hombres ignorantes. Necesita un criterio sin temor y una inteligencia libre. Necesita la esperanza del futuro, no el mirar hacia un pasado muerto, que confiamos será superado por el futuro que nuestra inteligencia puede crear. En 1930, también generando fuertes polémicas por sus opiniones acerca de la religión, escribió su ensayo ¿Ha hecho la religión contribuciones útiles a la civilización? que termina con las siguientes palabras: La injusticia, la crueldad y la miseria que existen en el mundo moderno son una herencia del pasado, y su raíz es económica, ya que la competencia de vida o muerte era inevitable en las primeras épocas. Pero ahora no es inevitable. Con nuestra actual técnica industrial podemos, si queremos, proporcionar una existencia tolerable a todo el mundo. Podríamos asegurar también que fuera estacionaria la población del mundo, si no lo impidiera la influencia de las Iglesias que prefieren la guerra, la peste y el hambre a la contraconcepción. Existe el conocimiento para asegurar la dicha universal; el principal obstáculo a su utilización para tal fin es la enseñanza de la religión. La religión impide que nuestros hijos tengan una educación racional; la religión impide suprimir las principales causas de la guerra; la religión impide enseñar la ética de la cooperación científica en lugar de las antiguas doctrinas del pecado y el castigo. Posiblemente la humanidad se halla en el umbral de una edad de oro; pero si es así, primero será necesario matar el dragón que guarda la puerta, y este dragón es la religión. La producción de Lord Bertrand Russel fue vasta y abordó temas tan disímbolos como la educación, la libertad, la religión, la ética, la política y las costumbres entre otras, sin mencionar por supuesto a las filosóficas, reunidos en unos 65 libros y varios miles de artículos. En su obra Matrimonio y moral publicada en 1929, Bertrand Russell sostenía que las rígidas leyes acerca del divorcio hacían del matrimonio una institución penal; y en la que además propugnaba por las relaciones sexuales pre y extramatrimoniales y se mostraba a favor del control de la natalidad, le ganaron aún más la animadversión de un fuerte grupo social dentro y fuera de su país. Luego, en 1936 publicó Nuestra ética sexual, que inicia de esta manera: El sexo, más que ningún otro elemento de la vida humana, es aún mirado por muchos, quizá por la mayoría, de un modo irracional. El homicidio, la peste, la locura, el oro y las piedras preciosas -todas las cosas que son objeto de esperanzas o miedos apasionados- han sido vistos, en lo pasado, a través de una niebla mágica o mitológica; pero el sol de la razón ha disipado ahora la niebla, excepto en algunos rincones. La nube más densa está en el territorio del sexo, cosa natural quizás, ya que el sexo es la parte que se mira más apasionadamente por la mayoría de las personas. El 24 de febrero de 1940, Ordway Tead, Presidente de la Junta de Educación Superior de la Universidad de la ciudad de Nueva York escribió a Bertrand Russell notificándole su aceptación como profesor para impartir las cátedras de Filosofía 13 (Estudio de los modernos conceptos de lógica y de su relación con la ciencia, las matemáticas y la filosofía), Filosofía 24 b (Estudio de los problemas de los fundamentos de las matemáticas) y Filosofía 27 (Relaciones de las ciencias puras con las aplicadas, y la influencia recíproca entre la metafísica y las teorías científicas) en los siguientes términos: Mi querido profesor Russell: Como un verdadero privilegio aprovecho esta oportunidad para notificarle su nombramiento como profesor de Filosofía de la Universidad de Nueva York, durante el período comprendido entre el 1 de febrero de 1941 hasta el 30 de junio de 1942, de acuerdo con lo decidido por la Junta de Educación Superior en su reunión de febrero de 1940. Sé que su aceptación del nombramiento añadirá lustre al nombre y las realizaciones del Departamento y la Universidad, y que ampliará y profundizará el interés de la Universidad por las bases filosóficas de la vida misma. Al conocerse públicamente lo anterior, la respuesta opositora al nombramiento fue feroz y enconada. El obispo Manning de la Iglesia Episcopal Protestante, al encabezarla escribió: ¿Qué puede decirse de las universidades y colegios que presentan a nuestra juventud como maestro responsable de filosofía... a un hombre que es reconocido propagandista contra la religión y la moralidad, y que defiende específicamente el adulterio...? ¿Puede alguien interesado en el bien de nuestro país prestarse a que tales enseñanzas se difundan con el apoyo de nuestros colegios y universidades? La filosofía, la religión y el sexo se entrelazaban en una lucha ideológica estéril, llena de prejuicios y tabúes en las mentes impotentes para dirimir sus diferencias con la razón en la discusión intelectual abierta. Albert Einstein señaló entonces que los grandes espíritus han hallado siempre violenta oposición de parte de las mediocridades. Estas no pueden entender que un hombre no se someta irreflexivamente a los prejuicios hereditarios y use honrada y valientemente su inteligencia. Bertrand Russell no pudo enseñar filosofía al fin en la Universidad de Nueva York, por sus ideas acerca de la religión el sexo y la moral, replicando lo siguiente en una carta fechada el 26 de abril de 1940: Espero que me permitan hacer un comentario a su referencia a la polémica originada por mi nombramiento en la Universidad de la ciudad de Nueva York y particularmente de que "yo debería haber tenido la prudencia de renunciar a la plaza en cuanto se hicieron evidentes sus dañinos resultados". En un sentido, esto habría sido lo más prudente; habría sido seguramente más prudente en lo relativo a mis intereses personales y mucho más placentero. Si yo hubiera considerado solamente mis intereses y mis inclinaciones, me habría retirado inmediatamente. Pero por prudente que hubiera sido tal acción desde el punto de vista personal, habría sido, a mi juicio, cobarde y egoísta. Una gran cantidad de personas que comprendían mis intereses y los principios de tolerancia y libre palabra que se hallaban en peligro estaban deseosas, desde el principio, en continuar la polémica. Si me hubiera retirado, les habría privado de su "causus belli" y tácitamente asentido a la proposición de la oposición de que los grupos importantes pueden quitar de los puestos públicos a los individuos cuyas opiniones, raza o nacionalidad les disgusta. Para mí esto es inmoral. Mi abuelo fue el que provocó la derogación de la ley que imponía cierto juramento a los empleados públicos, y de las leyes corporativas que prohibían la entrada en los organismos del Estado a todo el que no fuese miembro de la Iglesia Anglicana, a la cual pertenecía él, y uno de mis primeros y más importantes recuerdos es una diputación de metodistas y wesleyanos que vinieron a dar vítores bajo su ventana el quincuagésimo aniversario de esta derogación, aunque el mayor de los grupos afectados era el católico. No creo que sea dañina la polémica sobre temas generales. Lo que pone en peligro la democracia no son la polémica ni las diferencias claras. Por el contrario, son sus mayores salvaguardias. Es parte esencial de la democracia que los grupos importantes, incluso las mayorías, sean tolerantes con los grupos disidentes, por pequeños que sean, y por mucho que ofendan sus sentimientos. Bertrand Russell, hablando de la Libertad en las universidades publicado en mayo de 1940, se refirió a que en la lucha por la libertad académica lo que está en juego, tanto en lo grande como en lo chico, es la libertad del espíritu humano individual para expresar sus creencias y esperanzas con respecto a la humanidad, ya sean éstas compartidas por muchos, por pocos o por ninguno. Las nuevas esperanzas, las nuevas creencias y los nuevos pensamientos son siempre necesarios a la humanidad, y no puede esperarse que surjan de una absoluta uniformidad. En la sociedad, el pensamiento libre enfrenta los obstáculos de la obcecación, el dogma y la sanción adversa a la opinión diferente. Bertrand Russel dejó en claro en su autobiografía que vivió en busca de una visión, tanto personal como social. Personal: cuidar lo que es noble, lo que es bello, lo que es amable; permitir momentos de intuición para entregar sabiduría en los tiempos más mundanos. Social: ver en la imaginación la sociedad que debe ser creada, donde los individuos crecen libremente, y donde el odio y la codicia y la envidia mueren porque no hay nada que los sustente. Estas cosas, y el mundo, con todos sus horrores, me han dado fortaleza.
¿Podremos nosotros actuar y vivir en libertad? ¿Podremos formar nuestras opiniones basados en la reflexión imparcial de los asuntos y tomar nuestras propias decisiones, con independencia de todo aquello que por dogma se nos quiera imponer?

lunes, 30 de abril de 2012

Conciencia social

¿QUÉ ES LA CONCIENCIA SOCIAL?* *© D.R. Xavier A. López y de la Peña Es frecuente escuchar hablar sobre la conciencia social y dentro del contexto en que se maneja se percibe que se refiere a una necesidad humana, algo importante que debe tenerse en referencia a una percepción de la dinámica social. Conciencia social es así el tener (entre otras) la capacidad reflexiva acerca de las interrelaciones humanas tanto a nivel personal como comunitario, el qué, cómo y porqué de las situaciones desde la perspectiva a extremos tanto como sea posible, es decir, mirando a uno y otro lado de las cuestiones, buscando mantener una postura de equilibrio entre ambos con base en el respeto a la autonomía y libertad del ser humano y a través de acciones incidir sobre ellos en la medida de las posibilidades en forma razonada para construir una sociedad capaz de vivir en términos de convivencia cada vez más armónica. Es, en pocas palabras cuestionarse sobre el entorno y actuar, dado que el sólo "conocer" sin "hacer" representaría el más alto grado de avaricia de conciencia. Asimismo, la profundidad en la concepción que pueda tenerse acerca de la conciencia social estará determinada por el grado de cultura que la persona pueda poseer, de la información a la que pueda acceder y de sus posibilidades intelectuales que permitan el análisis lúcido para conducir sus acciones propositivas para generar el cambio que su pensar considere legítimo y factible. La vida en sociedad impone reglas y normas de conducta que cada sociedad ha establecido acorde con su trayectoria histórica y que incluye, por supuesto, los procesos que conformaron su "modo de vivir" religioso, académico, legislativo, económico, filosófico, científico, etc. y en base a éste entorno la conciencia social se moldea en los individuos, matizando su percepción de lo "bueno" y lo "malo", lo "conveniente" de lo "inconveniente", etc. dentro del lugar y tiempo en que cada persona ha vivido y vive. Conciencia social es un ejercicio de aprendizaje que madura el intelecto al través de apropiarse los problemas que inciden en la sociedad de una manera reflexiva. Es el esfuerzo por la búsqueda de soluciones al conflicto presente o futuro ya que nada se puede hacer sobre lo pasado. Es tener conciencia de los problemas de la sociedad. Si la sociedad reconoce que el cambio sufrido por la industrialización y su modo de producción genera contaminación de la tierra, del aire y del agua, destrucción de bosques, fractura de ecosistemas, sobreexplotación de recursos, pérdida irreparable de flora y fauna e impacto consecuentemente adverso para el mismo ser humano en múltiples órdenes y lucha por encontrar soluciones, entonces puede decirse que tiene conciencia social, en este caso de que tiene más adecuadamente, conciencia ecológica o ambiental. Conciencia social es también ejercer un compromiso solidario en la solución del o los problemas, es la asunción de actitudes que miren por fuera del yo hacia el tú y el nosotros. Es participar en la construcción de una vida en sociedad perfectible y no ser un mero ente pasivo. Es sentir el conflicto generado a nuestro derredor y convertirse en actor en el escenario de la vida y no permanecer sólo como un espectador apático e indolente. Conciencia social es reaccionar ante lo que lesione el interés humano, que lo limite, coarte o soslaye de alguna manera o por algún motivo. Cada uno de nosotros debe luchar por vencer las fuerzas opositoras a la creación de la conciencia social justa que sutil o descaradamente, ejercen sus acciones para que el ser humano permanezca ignorante de sus derechos, sea explotado, controlado y sometido por los intereses mezquinos de quien detente el poder y lo administre equivocadamente. La clave para la lucha radica en que cada persona se preocupe por adquirir información, porque la misma pueda llegar a él y él pueda acceder a ella, porque llegue sin ser tamizada, tergiversada o censurada y en forma oportuna. El conocimiento adquirido a través de la información y madurado, proporciona el substrato que la persona requiere para conformar su conciencia social sobre su entorno y le da el poder para confrontarlo y modificarlo si fuere necesario, la información le proporciona las herramientas que activan el intelecto y que deben fluir en acciones tendientes a establecer relaciones armónicas, respetuosas y dignas entre los seres humanos. Si la información constituye el basamento para la conciencia social, el eje lo conforman los valores personales. ¿Cómo podría actuarse con justicia ante la miseria (información -base-) si no se tiene un justo reparto de la riqueza, oportunidad de empleo, educación, etc. (valor -eje-)?. Podrá decirse que se comprende un problema social pero; ¿se tuvo la información correcta y oportuna? y que se procede correctamente, es decir, ¿la acción tiene un valor justo?. Qué es bueno o malo depende de la formación individual en primer término (conciencia personal) y secundariamente de la formación social (conciencia colectiva o conciencia social) que a su vez retroalimenta a la primera. Si el valor de lo bueno o lo malo se estructuran en la persona hacia sí y a los demás en términos de respeto, libertad, solidaridad, subsidiariedad, responsabilidad y justicia su proceder será armónico. En tanto que, si no encuentra una respuesta concordante y recíproca a sus valores, habrá de luchar por conseguirla de una u otra forma. El hombre o la mujer que enfrentan el reto con una conciencia personal informada y con valores constituyen el motor que habrá de dar a la comunidad la conciencia social que eleve su bienestar en todos los órdenes. Se preguntaría uno: ¿soy justo -conciencia personal-? y ¿hay justicia -conciencia social-?. El yo y el tú del "nosotros". Desempleo, carestía, marginación, discriminación, prepotencia, represión, miseria, analfabetismo, imposición, insalubridad, pobreza, intimidación, injusticia, desinformación, explotación, ignorancia, allanamiento, expropiación y más amigo lector.
¿Le dice "algo" su conciencia?, ¿Lo "siente" cerca o lejos? y ¿Qué hace su conciencia personal y su "conciencia social"?

jueves, 8 de marzo de 2012

Sobre los sueños


INTERPRETANDO SUEÑOS

© DR. Xavier A. López y de la Peña



Así como un pez nada a lo largo
de ambas márgenes de un río,
así también cada persona se desliza
entre dos estados, el del sueño y el de la vigilia.

Uspanishad


Ayer soñé algo verdaderamente angustiante -me decía una persona-, un hombre de 45 años, profesionista socialmente bien aceptado en la comunidad en la que vive, culto y elocuente.
Soñé –continuó diciendo- que subía no sabía cómo a una columna muy alta de concreto pintada de blanco de unos 2 metros de ancho y aproximadamente cuatro de altura. Esta columna, aunque firme, estaba situada en medio de un mar agitado y me sentía aterrado porque, tanto en este sueño como en la realidad siento un terror pánico a las alturas. Al lograr llegar a la cima y echado de bruces en la parte alta, terriblemente cansado por el esfuerzo realizado para subir, miraba tímidamente y con horror hacia abajo sin poder comprender qué hacía allí, ni cómo podría hacer para bajar y, peor aún, ya en el agua, también no sabía qué habría de hacer.
Escuchaba con atención a este hombre que vestía pulcramente y se sentaba rígidamente frente a mí. Sus ademanes eran discretos, se le veía tenso y se expresaba en forma fluida, espontánea y abierta. Yo le conocía bien de tiempo atrás por otras razones.
Su sueño, le dije al terminar su relato, es ciertamente extraordinario. El hecho de que en su sueño haya podido usted reunir dos componentes tan disímbolos como son el elemento móvil e inestable del agua, con el elemento inmóvil, fijo, de una columna que, usted mismo en el sueño reconoció como de “concreto” tienen connotaciones peculiares. Ello nos da una primera aproximación a inferir que su sueño expresa, ciertamente, elementos de choque en función de su seguridad. Hay en el contenido del sueño -continué diciendo-, revelaciones íntimas de que hay situaciones que le enfrentan en su vida personal a circunstancias cambiantes, inciertas algunas, firmes otras y que le mantienen en zozobra en su representación onírica.
Déjeme tratar de explicárselo. El agua, por un lado, simbólicamente remite a reconocer en su sueño un retorno a nuestros orígenes. La vida como usted bien sabe -continuo diciendo-, se originó en el océano en el llamado “caldo primigenio” en el que se generó la vida en el planeta y hace referencia también al medio acuoso en el que el ser humano se desarrolla y llega a la vida; aquí, el agua es el representante del líquido amniótico que le envolvió y le protegió hasta su llegada al mundo.
El océano, el mar, el agua en fin, se muestra como un fluido en movimiento constante. El movimiento, a su vez, es parte esencial de la vida. Agua-dinámica-vida. Términos ligados indisolublemente entre sí con nuestro concepto de “vida”; no existe el uno sin el otro en los procesos vitales. Por ello, es posible que su desconcierto en el sueño acerca de “no saber qué hacer” en el agua una vez llegado a ella, pueda representar una negación íntima a “regresar” a sus orígenes o, si bien se quiere entender y expresado de otra forma, que la situación de zozobra que el sueño le ofrece obedece a una determinada circunstancia de su vida personal a la que usted no quiere regresar.
Prefiere entonces, de otro lado, la firmeza de una columna sólida (representativa de su situación actual) que, proyectada hacia arriba expresa, casi con seguridad y simbólicamente por supuesto también, su deseo de superación. A sus esfuerzos por alcanzar metas superiores como corresponde a su vida en constante lucha por mejorar.
La columna que usted refiere de forma peculiarmente rectangular, podría guardar una estrecha relación con rasgos que esbocen las características de una personalidad rígida, recta, con contornos y límites perfectamente delineados y definidos y, por añadidura “blanca” pareciendo conformar representativamente a un ideal o un proyecto de vida que usted ha seguido y en el que usted ha cifrado sus esperanzas. La columna parece representar entonces a una línea de conducta que usted procura seguir en todos sus asuntos de manera incontrovertida, firme, constante y por tanto segura a la que se llega sólo con esfuerzo y tesón, por ello se siente seguramente “cansado” al llegar a la cima.
El esfuerzo que imprime usted para lograr sus metas en la vida le producen ése estado, nada es gratuito. Está cansado pero se siente “seguro” en la base de sustentación que le da la cima, convencido de que los medios utilizados para lograr sus objetivos han sido puros, diáfanos, legítimos. Ello explica, casi con certeza, el color “blanco” de la columna, símbolo consecuente de la pureza, de la claridad. Rectitud en el quehacer diario.
Los sueños son así, hogaño como antaño, representaciones personales. Producto de nuestras propias vivencias. La situación del país -entorno circunstancial propio-, con sus altibajos económicos, políticos y sociales con toda seguridad imprime su huella en el quehacer de todos nosotros. Además, la lucha a la que nos enfrenta una sociedad cada día más competitiva y demandante, exige nuevas estrategias, técnicas, habilidades o métodos que quizá ya no seamos capaces de generar o aprender. Ello suscita ciertamente angustia entre los individuos y con ello surge el mecanismo posible de la depresión. Una forma de auto evasión al conflicto.
El sueño suyo podría entonces interpretarse, finalmente, como una lucha entre el ser y hacer en su vida, conducida bajo patrones rígidos y en contraposición ante situaciones controversiales nuevas y en el que subyacen matices posiblemente depresivos ante ésos nuevos retos difíciles de sortear. Incómodos.
El sueño o los sueños en general constituyen en toda persona, una forma de expresión de las vivencias personales, únicas e irrepetibles. Saber interpretarlos es llegar a conocer nuestra intimidad por intrincados, complejos o terribles que pudieran ser. Fue dicho por el rabino Chisda de Jerusalén hace mucho tiempo: Un sueño que no se interpreta es como una carta que no se lee.
Recordamos que ya Platón se refería a los sueños y a su contenido de la siguiente manera: “En todos nosotros, aun en los hombres virtuosos, existe una naturaleza salvaje e indómita que se revela en el sueño... No hay locura o crimen concebible, ni siquiera el incesto u otra pasión antinatural, hasta el parricidio, que durante el sueño, libre de vergüenza y todo sentido, el hombre no sea capaz de cometer”, teoría que reafirmara como la “relajación de los frenos morales” según el investigador Havelock Ellis.
Hace 3000 años en la literatura hindú el texto Suhrita Samhita determinaba que una persona estaba enferma cuando soñaba con frecuencia que era “tragada por un pez o que caía desde lo alto de una montaña a una caverna tenebrosa”.
Artemidoro ya había dicho con toda claridad que el sueño era un sentimiento expresado en lenguaje simbólico y Sigmund Freud, con su teoría del inconsciente y la interpretación de los sueños del año de 1900, su obra posiblemente mejor acabada, daba a los sueños la categoría de forma de expresión de las emociones -sentimientos- reprimidas en las que reconocía dos elementos de singular importancia: el contenido llamado manifiesto, es decir, el sueño propiamente experimentado por el individuo, y el latente o el verdadero significado del sueño.
Se descubrió -decía Freud- un día que los síntomas patológicos de determinados sujetos nerviosos poseían un sentido, descubrimiento que constituyó la base y el punto de partida del tratamiento psicoanalítico. En este tratamiento se observó, después, que los enfermos incluían entre sus síntomas algunos de sus sueños, y esta inclusión fue lo que hizo suponer que dichos sueños debían poseer igualmente su sentido propio. Freud sin embargo, dio a la interpretación de los sueños tintes sexuales exagerados criticados acremente luego por Carl Gustav Jung y Alfred Adler.
Posteriormente siguieron líneas de pensamiento que dieron a los sueños un contexto más amplio como el de Karen Horney quien señaló que el hombre no es una criatura guiada sólo por los instintos, sino un organismo complejo íntimamente relacionado con el ambiente, y que sus sueños expresan tanto sus deseos creadores y afirmativos de la personalidad, como sus problemas.
Hoy, sin embargo, puede decirse siguiendo al Dr. Walter Bonime que “el simbolismo onírico es resultado de la historia vital de cada individuo, sólo ésta nos ofrece la clave para interpretar el contenido simbólico de los sueños”. ¿Quieres saber porqué sueñas lo que sueñas? Dime entonces qué sueñas, cómo eres, cómo has vivido y te diré qué significado tiene.
Interpretar sueños, o tratar de hacerlo puede ser simple o complejo. Se requiere sin embargo, de una particular formación para traducir su oculto mensaje expresado de manera simbólica. No todo soñar con serpientes tiene un sentido simbólico fálico, como tampoco el repicar de campanas deba representar un rito funerario o que la visión de siete vacas flacas represente escasez.
El sueño puede ser tan absurdo y sin sentido como coherente y lleno de razón, sin embargo el sueño es en última instancia, como el reflejo en un espejo de nuestra imagen ya terriblemente distorsionada o fiel a nosotros mismos.