Soma Somos.
Dr. Xavier A. López y de la Peña
La palabra
"soma" viene de raíces griegas y sánscritas, y significa
"cuerpo". Es también un
término polisémico que conecta lo puramente físico del cuerpo con significados metafísicos, espirituales y místicos en algunas culturas.
término polisémico que conecta lo puramente físico del cuerpo con significados metafísicos, espirituales y místicos en algunas culturas.
La estructura física
de todos los seres vivos constituye su “cuerpo” y cada cuerpo sigue un ciclo de
vida a través de verbos conjugados en la primera persona del plural del
presente de indicativo (nosotros) como: nacemos, crecemos, nos reproducimos,
envejecemos y morimos.
En tanto que el “somos”,
entendido como esencia y naturaleza, identidad o estado, es un término sólo
aplicable a los humanos ya que entre los demás seres vivos sólo “son” subsistencia
y procreación.
Sea como sea, el saber quiénes “somos” representa
una de las preguntas más antiguas y difíciles que se plantean en la ciencia, la
filosofía y la experiencia humana. Por ello haremos las siguientes
consideraciones basados en lo expresado en algunas frases de unos pensadores para
tratar de comprenderlo mejor -ya que no se tiene una respuesta única-, haciendo
referencia a algunas características que constituyen al cuerpo:
“…el hombre es un ser que se pregunta, se interpreta
a sí mismo porque sabe que necesita una imagen rectora que le ayude a
construirse y a constituirse”;
¿Qué es el hombre?, cuando: “…el hombre va al
encuentro consigo mismo, cuando puede descubrir en su propio yo al hombre, y en
sus propios problemas a los del hombre. Él va al encuentro de su esencia cuando
se asume como problema”;
“Por eso cuando queremos estudiar al ser humano no
podemos prescindir de su realidad corpórea; la vida del hombre es libertad,
capacidad de entender y de amar: pero es también actividad de los órganos de
percepción y función digestiva”;
“…mi cuerpo soy yo”;
“En este momento, miro y siento mi cuerpo, ¿Cómo lo
percibo? ¿Qué es mi cuerpo para mí, cuál es el total significado del pronombre
posesivo mi cuando lo refiero a mi cuerpo? ¿Qué dice mi cuerpo, acerca de mi
viviente realidad, de la realidad que, con muy diversas intenciones,
tímidamente unas veces, retadoramente otras, de modo consciente o inconsciente
actualizo cuando digo yo”?1
El cuerpo humano -o nuestro “soma”-, es con ello una
morada de la materia, una estructura biológica que obedece leyes tanto físicas
y químicas como evolutivas; pero también, es un escenario íntimo donde se
despliega la conciencia, el pensamiento, la memoria y el deseo. Es pues una
combinación tanto física como metafísica. Somos una estructura organizada con límites
y ritmos situada en el mundo con un mesurable cuerpo, peso, extensión, organización,
proporción, resistencia y vulnerabilidad que nos define tanto como un adentro y
un afuera, un yo con lo ajeno que nos rodea, un umbral entre el sujeto y el
mundo que, además, tiene consciencia de su finitud en un espacio donde
sentimos, sufrimos, gozamos y morimos.
Somos, amplia y sencillamente nuestro cuerpo, un
cuerpo como lo refiere el filósofo Maurice Merleau-Ponty,2 “un
cuerpo vivido, un cuerpo experiencial no un objeto entre objetos, sino una
manera de existir”.
Como ejemplos: Al ejecutar un movimiento como el
levantar un brazo, no sentimos a nuestros músculos contrayéndose, sino la
intención de levantarlo; al caminar, no pensamos en la secuencia biomecánica sostenida
que mantiene nuestro paso: simplemente avanzamos. Al abochornarnos3
expresamos una sensación de “vergüenza ajena” cuando, por ejemplo, nos sentimos
en parte responsables por las inapropiadas conductas sociales de algún
acompañante. Al caminar por una calle oscura, antes de que pensemos que “esto
pueda ser peligroso”, el cuerpo ya se tensa, acelera el pulso y se prepara para
reaccionar, pues nuestro cuerpo interpreta la situación como riesgosa, etc. El cuerpo vivido es así una síntesis inmediata
entre el querer y el hacer. Es la encarnación de la conciencia en la acción de una
inseparable corporalidad de la subjetividad.
Nuestro cuerpo es a la vez un territorio de
expresión simbólica en donde se revelan tanto emociones (llanto, piel erizada,
temblor) como identidad (postura, gestos conducta) manifestándose como un texto
vivo acorde con la historia personal, la cultura y las normas sociales seguidas
en el entorno. De hecho, esta dimensión demuestra que el cuerpo es una
construcción tan cultural como natural.
El cuerpo es también un soporte simbólico que se
modela con cada sociedad, cultura y época como un texto donde se inscriben
valores y significados colectivos tanto de normas, prohibiciones, discursos e
ideales que determinan como ser y comportarse nuestro cuerpo. Pero también es
cierto que puede aceptarlos, negarlos o rechazarlos, lo que hace que el cuerpo
se debata entre la individualidad y la colectividad. Cuerpo como símbolo al que
la sociedad le otorga significados: belleza, fuerza, pureza, pecado, salud,
función, género. No solo es solo biología, también es interpretación.
Es un límite y frontera entre el Yo y el Tú y,
paradójicamente también, constituye una barrera y un puente al mismo tiempo.
Es también un proceso que vive, crece,
envejece, enferma, sana, olvida, aprende, enseña, siente y piensa en la unidad
de lo físico con lo inmaterial o metafísico, entre el existir y el estar. Este proceso
se desenvuelve en un territorio en donde imperan el orden (orgánico-funcional
donde se regula la temperatura, la presión, el pH, la homeostasis, el ritmo
metabólico) y el caos (las mutaciones, los errores replicativos, las
variaciones mínimas que generan diversidad, la enfermedad, el dolor, la fiebre,
la inflamación, la ruptura muscular, las crisis emocionales y otras) no como
fuerzas opuestas sino como inseparables una de la otra, donde el sistema
estructura y organiza la vida con precisión en un medio donde puede irrumpir lo
imprevisible y lo indeterminado y le da a su “vivir” sentido, experiencia e
identidad. El cuerpo es, finalmente, el lugar donde el orden y el caos se vuelven
vida.
Finalmente, y, en síntesis:
El cuerpo es el centro desde el cual el mundo aparece como
significativo: no solo “tenemos” un cuerpo biológico, “somos” un cuerpo como
estructura originaria de nuestra identidad que nos hace posible la percepción,
la afectividad, la intersubjetividad, la interpretación y la comprensión del
mundo.
1 . García-Echeverri, Jonny
Alexander, Giraldo-Zuluaga, Conrado de Jesús, & Duque-Naranjo, Nicolás.
(2020). Pedro Laín Entralgo, una visión filosófica del cuerpo: Yo soy mi
cuerpo. Discusiones Filosóficas, 21(37), 115-142. Epub June 22,
2021.https://doi.org/10.17151/difil.2020.21.37.7
2 . https://es.wikipedia.org/wiki/Maurice_Merleau-Ponty
3. https://etimologias.dechile.net/?bochorno

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