lunes, 1 de julio de 2019

Fobia Social o Cenoniofobia.



Galileo Galilei dijo: No se le puede enseñar nada a nadie,
sólo se le puede ayudar a que lo encuentre dentro de sí.

Y Anthony de Mello expresó que: Cuando trato de cambiar
lo que hay en mí de desagradable luchando contra ello,
lo único que consigo es ocultarlo.
Si lo acepto, saldrá a la superficie y se evaporará.
Si intento resistirme a ello, seguirá perviviendo obstinadamente.



Dr. Xavier A. López y de la Peña.


             En el camino de nuestra vida habremos de enfrentarnos a diversas situaciones que nos gustan o disgustan, esto es entre otras muchas, a variadas filias o fobias. Ello creará un modelo personal de conducta para con los otros, será una manera de definir nuestro yo con nuestro entorno a la manera en que el filósofo español José Ortega y Gasset lo expusiera.1
             En este caso nos referiremos específicamente a las fobias, es decir, a las situaciones que nos producen diversos grados de temor, miedo, o miedo extremo (pánico).
             Las fobias ocupan un muy amplio espectro y por tanto su nomenclatura es extensa.            

  Mencionamos a algunos personajes que se han hecho notables en algún campo y que también tienen sus fobias, como por ejemplo: Alfred Hitchcock le tenía miedo a los huevos; Walt Disney a los ratones; Federico Chopin tenía miedo a los espacios abiertos o agarofobia; Alejandro Magno sufría fobia a los gatos o ailurofobia; Steven Spielberg fobia a las arañas y a las alturas o acrofobia; Uma Thurman fobia a los espacios reducidos o claustrofobia; Erasmo de Rotterdam tenía fobia al olor del pescado; Johnny Depp le teme a los payasos o coulrofobia,2 igual que Daniel Radcliffe y Robert Pattinson; Cristina Ricci fobia a las plantas o botanofobia; Wynona Ryder terror al agua o hidrofobia; Penélope Cruz pánico a volar o aerofobia; Tobey Maguire, horror a las alturas o acrofobia; Salma Hayek fobia a las serpientes u ofidiofobia; Brad Pitt fobia a los tiburones o selacofobia; Alejandro Fernández temor y asco a las cucarachas o entomofobia; Rihanna, miedo a los peces o ictiofobia; Jennifer López fobia a contaminarse o misofobia; David Beckham fobia al desorden o ataxofobia; Nicole Kidman fobia a las mariposas o papiliofobia y, finalmente Pamela Anderson fobia a los espejos o eisoptrofobia.3
             Esta pequeña muestra nos dice que, de una u otra manera, todos tenemos alguna fobia a algo, en mayor o menor grado pero la tenemos y ello generalmente no nos llega a afectar o a complicar la vida en relación con nuestros congéneres. Sin embargo existe una fobia que sí puede llegar a hacerlo, esta es la fobia social o cenoniofobia (de las voces griegas cenonion =comunidad y phobos=miedo, temor, pánico).

             La Fobia Social, está catalogada dentro del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V) de la Sociedad Americana de Psiquiatría, 2014, como trastorno de Ansiedad Social y es definida como el miedo o ansiedad intensa en una o más situaciones sociales en las que el individuo está expuesto al posible examen por parte de otras personas. Algunos ejemplos son las interacciones sociales como mantener una conversación, reunirse con personas extrañas, ser observado comiendo o bebiendo y actuar delante de otras personas como dar una conferencia.
             El individuo tiene miedo de mostrar ante otros su ansiedad y de que por ello lo humillen o avergüencen; que se ocasione rechazo hacía sí o de que pueda ofender a otras personas. El  socializar le provoca miedo o ansiedad.
             El miedo o la ansiedad suelen ser desproporcionados ante la supuesta amenaza prevista por cierta situación social y su contexto, y se causa una molestia clínicamente determinable ya en los ámbitos familiares, sociales o laborales.
             Estas molestias no son atribuibles a algún fármaco o droga ni a una determinada enfermedad concreta como el trastorno dismórfico corporal (un desajuste mental en el que no se puede dejar de considerar algún defecto percibido en tu apariencia, que para otros es menor o imperceptible), y que por ello se eviten los contactos o relaciones sociales.4
             Este miedo y ansiedad disminuyen crecientemente (como una bola de nieve) la autoestima del fóbico social si no recibe tratamiento. Se aísla y afecta tanto su vida familiar como social y laboral; además, prepara el terreno para la depresión que, en muchos casos, suele paliarse con el abuso del alcohol o drogas.
             El alterado comportamiento personal hacen que el fóbico social rehúya ciertas prácticas habituales como asistir a la peluquería, comprarse ropa o zapatos, ir al supermercado, visitar tiendas, acudir a eventos familiares como cumpleaños, fiestas, ceremonias, salas de cine o teatros; es alérgico a la burocracia, etc., etc. Así mismo su productividad laboral suele verse mermada.5

Posibles orígenes  socio-culturales de la Fobia Social:

          Malos ejemplos de comportamientos sociales ya en padres, familiares u otros adultos cercanos que no le brindaron una manera razonable y eficaz de relacionarse socialmente.
          Por situaciones traumáticas o desagradables ocurridas en la vida o por aprender ciertas creencias disfuncionales como: nadie puede amarme; soy gordo, flaco, o gordo; tienes que hacerlo todo perfectamente; deben aprobarte porque si no, no vales nada, etc.6

Relacionado con alteración en neurotransmisores: la oxitocina.

             Se ha demostrado que las relaciones sociales entre los seres humanos dependen críticamente de nuestras experiencias afectivas con los demás y que la oxitocina mejora el comportamiento pro-social, pero no se conoce su efecto en la experiencia afectiva con los demás por parte de los humanos.
             En un estudio con personas, se probó si la oxitocina influye en las calificaciones afectivas y en la actividad cerebral subyacente al ver las imágenes de rostros que han sido condicionadas de manera adversa. Empleando un condicionamiento estándar, los autores indujeron calificaciones afectivas negativas diferenciales en caras expuestas a un condicionamiento aversivo en comparación con la manipulación sin condicionamiento.
             Este efecto evaluativo negativo diferencial fue abolido por el tratamiento con oxitocina, observando un efecto asociado con una atenuación de la actividad en la corteza anterior medial temporal y cingulada anterior. En la amígdala y el giro fusiforme, esta modulación fue más fuerte para los rostros con mirada directa, en relación con la mirada desviada, lo que concuerda con una especificidad relativa para señales socialmente relevantes.
             Finalmente, los datos sugieren que la oxitocina modula la expresión del condicionamiento evaluativo para caras socialmente relevantes a través de influencias en la amígdala y el giro fusiforme, un efecto que puede explicar sus efectos pro-sociales.7

Causa genética: Serotonina.

             Se ha descubierto que el gen llamado SLC6A4 que está implicado en el transporte de la serotonina, está relacionado con los pacientes afectados por el trastorno conocido como Fobia Social. El neurotransmisor serotonina regula varias funciones, entre ellas, el humor, el apetito y el sueño. Reprime también los sentimientos de miedo y depresión. Aunque ya se sospechaba que la serotonina podía estar implicada en la fobia social, hasta ahora no se había obtenido esta evidencia concluyente.8

Imagen del Fóbico Social:

             La psicóloga Ana Isabel Zuazu señala que el fóbico social es un narcisista que no se atreve a serlo. Una persona ansiosa que teme a ser ella misma y que se preocupa por asumir un control inteligente de los asuntos que le horrorizan, mismos que podrían afectarle en su dignidad y su capacidad de control. Por ello también suele ser un inseguro y reprimido.

              El fóbico reprime de su consciencia afectos, emociones e instintos inaceptables, e intenta abolirlos con tal rigidez que quedan cautivos en el inconsciente, pero con tal fuerza perturbadora que parecen una olla a presión a punto de estallar.
             Por ello, el control de sus deseos negados pugnan por salir con conductas que teme sean repudiadas, particularmente por figuras de autoridad, dando paso a la angustia y a respuestas incontroladas y explosivas.
            
          El fóbico se agobia con sus propias posibilidades, se retrae y refugia en su propio mundo, se ensimisma.
          Su corazón se acelera, tiembla, suda y se le seca la boca ante el escrutino público. Su autoestima es baja. Odia a los “otros” que le hacen ver (directa o indirectamente) que su vida aún es una incógnita.
          Se inhibe para negarse a algo o de protestar si se considera víctima de alguna cuestión. Es resignado, tímido e inseguro ante los retos que la vida social y laboral exigen, por lo que rehúye responsabilidades y compromisos del mundo exterior al que considera complejo.
          Temiendo la crítica, desaprobación o ridículo, su talante demuestra una ansiedad y temor irracional ante un posible adversario. Resignado con lo habitual transita lo consuetudinario, lo previsto.9

Una mirada al tratamiento:

             Hay diversos tratamientos que incluyen generalmente terapias psicológicas y ocasionalmente fármacos ansiolíticos o antidepresivos.
             En la “terapia de exposición”, con la decisión personal o, si el caso lo amerita, con la ayuda de un  terapeuta (psicólogo o psiquiatra), el paciente se va enfrentando paulatinamente con la situación que provoca sus síntomas fóbicos para que pueda irlos conscientemente controlando.
             Otra manera consiste es la recreación imaginaria en el paciente de las situaciones fóbicas hasta el límite del control de su ansiedad y repitiéndolo nuevamente hasta que tolere por tiempos más largos dicha exposición.
             Sea como sea, el paciente adulto con fobia social o cenoniofobia que consciente de su problema y del trastorno que el mismo le ocasiona en su vida ya social como laboral y/o familiar, requiera someterse a alguna forma de tratamiento, debería hacerlo (si no puede hacerlo por sí mismo), con la ayuda de un profesional.



1 . José Ortega y Gasset. Meditaciones del Quijote. Meditación primera. Publicaciones de la residencia de estudiantes. Madrid, España. 1914, pp. 43-44.
2 . Julieta Sanguino. Personajes famosos y sus fobias. 5 de julio, 2015. En Estilos de vida: https://culturacolectiva.com/estilo-de-vida/personajes-famosos-y-sus-fobias
3 . Roxana Navarro. Las fobias más extrañas de los famosos. 15 de agosto 2011. En: https://holadoctor.com/es/%C3%A1lbum-de-fotos/las-fobias-m%C3%A1s-extra%C3%B1as-de-los-famosos
4 . Clínica de ansiedad. Consultado en internet el 25 de junio de 2019 en: https://clinicadeansiedad.com/problemas/fobia-social/sintomas-de-la-fobia-social-criterios-diagnosticos-segun-las-clasificaciones-internacionales/
5 . Wittchen HU, Stein MB, Kessler RC. Social fears and social phobia in a community sample of adolescents and young adults: prevalence, risk factors and co-morbidity. Psychol Med. 1999;29(2):309-23.
6 . Vanessa Abrines Bendayán. Aspectos de la Fobia Social. En: http://www.psicoterapeutas.com/paginaspersonales/Vanessa/Fobia_social.html
7 . Predrag Petrovic, Raffael Kalisch, Tania Singer and Raymond J. Dolan. Oxytocin Attenuates Affective Evaluations of Conditioned Faces and Amygdala Activity. Journal of Neuroscience 2008;28(26):6607-6615.
8 . Forstner AJ, Rambau S, Friedrich N, Ludwig KU, Böhmer AC, Mangold E, Maaser A, Hess T, Kleiman A, Bittner A, Nöthen MM, Becker J, Geiser F, Schumacher J, Conrad R. Further evidence for genetic variation at the serotonin transporter gene SLC6A4 contributing toward anxiety. Psychiatr Genet. 2017;27(3):96-102.
9 . Ana Isabel Zuazu. Las crisis existenciales del nuevo siglo. Retrato de un fóbico social. 27 de marzo de 2007. En Asociación AMTAES: https://ansiedad-social.com/2007/03/27/retrato-de-un-fobico-social/

lunes, 3 de junio de 2019

Humano ¿qué?



Su deconstrucción y reconstrucción en un ente omnímodo.


La cibernética permitió despojar a la identidad humana de singularidad
 y exclusividad para pasar a ser flujo de información, teoría de sistemas y no sujeto.
El razonamiento dejó de ser parte de lo humano ya que podía ser reproducido y copiado por cualquier máquina inteligente. El ser humano entonces, se ha descorporizado.

Gabriela Chavarría Alfaro (2015)

Dr. Xavier A. López y de la Peña

             El autor israelí del libro titulado Homo Deus (2016)1, Yurval Noah Harari, entreteje sus conceptos con una atractiva prosa en torno, pero sin limitarse, a las siguientes cuestiones: ¿Quién es el ser humano y cómo el humanismo (entendido como una religión dominante) podría causar su propia desintegración?

             Es un libro provocador que aleja o de plano cercena la ideología en torno a que el ser humano es, en sí mismo, un sujeto. Nos adentra entonces en el intrincado periplo bio-tecno-informático de los tiempos modernos que tiende a descorporizar al sujeto humano para concebirlo y convertirlo en un objeto, en sólo un algoritmo. Es decir, dicho en lenguaje matemático, en un objeto con un conjunto ordenado de operaciones sistemáticas que permite hacer un cálculo y hallar la solución de un tipo de problemas.
             Argumenta en contra de los pilares de la propia humanidad (tanto como especie, como género o en su propia naturaleza desde una perspectiva antropológica) por lo que para algunos les resultará odioso, irreverente, falaz, incrédulo o simplemente fantasioso; en tanto que otros le reconocerán como visionario, materialista o dataísta. Sin embargo, su lectura es excitante ya que nos ofrece una mirada al ser humano en capacidad (técnicamente hablando) de construirse y tal vez de perpetuarse a sí mismo en una conciencia global, al ritmo y conducción de un hardware y software superior sustentado en bits o datos.
             Su libro es además, sugestivo como un manual de superación personal que nos persuade a reconocer que (y como ciertamente está ocupando hoy a un gran número de investigadores), mediante la manipulación tecno-científica del organismo humano, la enfermedad, el envejecimiento y la propia muerte del ser humano podrían ser evitados; que podrá hacérsele más inteligente, más fuerte, con mejor visión o audición, o inclusive de poder ser reemplazado por una entidad material con inteligencia y capacidad artificial y omnímoda.

             Hace referencia a que el humanismo o más precisamente a lo que él llama el credo humanista surgido el Renacimiento, que dio principio a la Edad Moderna iniciado (nosotros así lo consideramos) con el pensamiento filosófico de la  corriente llamada ulteriormente humanista como tal, propalada, entre otros, por el pensador italiano Giovanni Pico della Mirandola, y cuyo contenido ideológico se manifiesta a través de su obra Oratio de hominis dignitate escrita en latín en 1486, que asienta ya lo que hoy se considera  el derecho inalienable a la discrepancia, el respeto por las diversidades culturales y religiosas y, finalmente, el derecho al crecimiento y enriquecimiento de la vida a partir de la diferencia,2 está quedando atrás.

             Adiós al humanismo que se manifestó así:

He aquí un fragmento de su Oratio hominis dignitate:

Oh Adán, no te he dado ni un lugar determinado, ni un aspecto propio, ni una prerrogativa peculiar con el fin de que poseas el lugar, el aspecto y la prerrogativa que conscientemente elijas y que de acuerdo con tu intención obtengas y conserves. La naturaleza definida de los otros seres está constreñida por las precisas leyes por mí prescritas. Tú, en cambio, no constreñido por estrechez alguna te la determinarás según el arbitrio a cuyo poder te he consignado. Te he puesto en el centro del mundo para que más cómodamente observes cuanto en él existe. No te he hecho ni celeste ni terreno, ni mortal ni inmortal, con el fin de que tú, como árbitro y soberano artífice de ti mismo, te informases y plasmases en la obra que prefirieses. Podrás degenerar en los seres inferiores que son las bestias, podrás regenerarte, según tu ánimo, en las realidades superiores que son divinas.3

             Adiós al humanismo propalado de tiempo atrás en el principio de las ideas filosóficas en torno a responder a la pregunta ¿quién soy?, esto es a saber de alguna manera qué es el ser humano.

             Sófocles refería que “nada hay tan maravilloso como el ser humano”; Protágoras ubicaba al ser humano como “medida de todas las cosas; Platón le concebía bajo un concepto dualista: el entorno que conocemos a través de los sentidos, mismo que es sensible y variable, y otro que se integra a través del raciocinio, mismo que es inteligible e inmutable; Aristóteles que aceptaba al ser humano como un ente a la vez físico y biológico, dotado de un alma tanto vegetativa como sensitiva. Unidad de alma y cuerpo; un animal con logos, es decir con la capacidad de hablar, pensar, razonar, juzgar y más. Es además, un animal social y político; Epicuro siguiendo un razonamiento materialista, concebía a la naturaleza (y al ser humano incluido) conformada toda por átomos; San Severino Boecio definió al inicio de la Edad Media a la persona humana como sustancia individual de naturaleza racional; Nicolás Maquiavelo conceptuaba al ser humano, como una dualidad fluctuante entre su condición humana y animal a través del instinto. Así dice, su naturaleza es particularmente instintiva; Francisco Rabelais refería que el hombre es un ser que ríe; Renato Descartes, señalaba la individualidad del ser humano con su frase “pienso, luego existo”; Baruch Spinoza, enseñaba que el ser humano forma parte de la naturaleza y sigue su orden aunque parezca lo contrario, forma parte de la historia que él mismo construye y que lo hace a él, y forma parte de una sociedad, de una época, de una civilización. Denise Diderot nos decía que el ser humano es alguien que siente,  que reflexiona y piensa, que es superior respecto a los demás animales a los que domina, un ser social, creador del arte y las ciencias, que puede ser tanto malo como bueno, que vive organizado, que tiene una cultura, leyes, normas, etc. Immanuel Kant,  consideraba al ser humano como un agente racional y moral que se elevaba por encima de su naturaleza instintiva gracias a la razón; es un ser que, además, juzga; Karl Marx, señalaba que el ser humano es una persona que trabaja para otra, que no está en su naturaleza; Henri Bergson  , nos decía que es un ser que crea y que en su esencia radica tanto la memoria, como la libertad, la conciencia y la reflexión; José Ortega y Gasset afirmaba que “el hombre (ser humano) no tiene naturaleza, sino que tiene… historia”. “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo”; Martín Heidegger apuntaba que  el ser humano es fundamental y esencialmente un sujeto que existe, es alguien que se coloca en el mundo; Jean Paul Sartre comentaba que el hombre está condenado a inventarse a sí mismo pero no desde la nada.

             Pese a todo lo anterior dicho a través de siglos, ahora ¡pamplinas! el autor dice que el ser humano es, lo repito, un algoritmo. No sólo en su intelecto sino también sus emociones, sentimientos, sus deseos, etc.

             Ciertamente los organismos vivos utilizan mecanismos parecidos a los algoritmos que siguen determinados códigos, como ocurre con la genética, pero no se rigen por discernir sobre un sí o no, o entre un 0 (cero) o un 1 (uno) como ocurriría para surtir un helado como se programó previamente a la máquina expendedora. No, simplemente la variación genética por medio de las mutaciones, por ejemplo, es un proceso que involucra una gran cantidad de azar. El algoritmo en cambio no es un azar, “es un conjunto prescrito de instrucciones o reglas bien definidas, ordenadas y finitas que permiten llevar a cabo una actividad mediante pasos sucesivos que no generen dudas a quien deba hacer dicha actividad”.
             En los seres vivos, incluido el ser humano, el sustrato es la materia viva y “vulnerable compuesta de proteínas, azúcares, lípidos. No son líneas determinadas de código”.4

             Ahora resulta que los deseos, la creación artística, la holgazanería, la filantropía, el sentimiento místico, el egoísmo, el amor, los celos, la amistad, el honor, la honra, la libertad y la dignidad de los seres humanos, entre muchas otras, no son constructos personales (de nuestro yo) cuya dimensión subjetiva (conciente o inconciente) está modelada por el lugar y tiempo en que cada uno vive, sino que simple y sencillamente ahora son la salida o el output de una dinámica terrenal guiada por una refinada algoritmia social.5

             El acercamiento a esta ideología materialista, deshumanizadora y ahora también transhumanista, ha surgido de los extraordinarios avances recientemente  alcanzados por diversas ciencias, la bio-tecnología y la informática. Veamos algunos ejemplos de ello:

             En el año de 1942 nació la cibernética impulsada por Norman Wiener y Arturo Rosenblueth Sterns cuyo objetivo es “el control y comunicación en el animal y en la máquina” o “desarrollar un lenguaje y técnicas que nos permitirán abordar el problema del control y la comunicación en general”. Más adelante, el nuevo paradigma que esta ciencia abrió, llevó a considerar al ser humano como una entidad procesadora de información, esencialmente similar a las máquinas inteligentes. El intrincado cerebro fue entonces comparado con una computadora y de esta manera, la cibernética contribuyó a la descorporización de la razón, a despojar de la “identidad humana” la idea de ser una entidad racional y autónoma, para hundirse en un flujo de información dentro de la teoría de sistemas y no el sujeto.6
             En 1950, el biólogo austríaco Ludwig von Bertalanffy planteó la teoría general de sistemas propiamente dicha, exponiendo sus fundamentos, su desarrollo y sus aplicaciones. Esta teoría  “se concibe como una serie de definiciones, de suposiciones y de proposiciones relacionadas entre sí por medio de las cuales se aprecian todos los fenómenos y los objetos reales como una jerarquía integral de grupos formados por materia y energía; estos grupos son los sistemas.”7
             En 1953 se dio a conocer la estructura dimensional del ácido desoxirribonucleíco o ADN (que contiene las instrucciones genéticas usadas en el desarrollo y funcionamiento de todos los organismos vivos y algunos virus; también es responsable de la transmisión hereditaria), con las aportaciones hechas por Rosalind Franklin y otros, James Watson y Francis Crick propusieron en el modelo de la doble hélice de ADN para representar la estructura tridimensional del polímero.
             En 1956, John McCarthy, Marvin Minsky y Claude Shannon en la Conferencia de Dartmouth acuñaron la expresión de «inteligencia artificial», definiéndola como «la ciencia e ingenio de hacer máquinas inteligentes, especialmente programas de cómputo inteligentes».

             El desarrollo ha sido impresionantemente exponencial en este campo (informática), de la ciencia que se ocupa de almacenar, procesar y transmitir información y datos en formato digital que, desde la llamada primer computadora analógica conocida como el mecanismo de Anticitera probablemente de origen griego construida cerca del año 200 a. C., hasta el año de 1822 en que el matemático y científico británico Charles Babbage diseño su Máquina Analítica considerada quizás como el primer diseño de una computadora moderna, transcurrieron cerca de 2000 años.
             Hoy se cuenta con la supercomputadora de nombre Summit (2018), desarrollada por IBM y localizada en el Laboratorio Nacional Oak Ridge en Tennessee, EUA, que es capaz de procesar 200 cuatrillones de cálculos por segundo y es 100 millones de veces más rápida que una computadora típica y que se diseñó particularmente para desarrollos de inteligencia artificial (IA), han transcurrido sólo 196 años.

             El ser humano multi-modificado y multi-protésico es una realidad. El humanismo entendido ahora según la International Humanist and Ethical Union (2009)
"…es una filosofía de la vida democrática y ética, que afirma que los seres humanos tienen el derecho y la responsabilidad de dar sentido y forma a sus propias vidas. Es sinónimo de la construcción de una sociedad más humana a través de una ética basada en valores humanos y otros valores naturales en el espíritu de la razón y la libre investigación a través de las capacidades humanas. No es teísta y no acepta opiniones sobrenaturales de la realidad".8
             Pero, según Harari, sómos simple y sencillamente algoritmos de diversas razas: Cyborg. Híbridos biológicos, mecánicos e informáticos que pueden ser montados en todas las especies animales, nosotros incluidos como Orgoborgs en una nueva faceta de la vida orgánica; los Humborgs, humanoides de diversas especies alienígenas que combinan lo sintético con lo orgánico, lo que mejora sus capacidades mentales y físicas.
             Symborgs. Organismos simbólicos autoreflexivos, autoconscientes, autoreproductivos; softwares o programas vivientes como si fueren conciencias que habitan en la red de supercomputadoras donde residirían en forma de conciencias instaladas como medio natural y que utilizan interfaces avanzados para la comunicación con diversas especies físicas.
             Silorg. Organismo de silicio humanamente no humanos (sí no está escrito con error), adaptados mediante un ADN artificial sobre compuestos de silicio con amoníaco, y diseñados básicamente para vivir en el espacio exterior. Todos ellos conectados ininterrumpidamente a una red controlada por algoritmos genéticos como banco donde depositar sus experiencias.
             Bioorgs. Bioorganismos recodificados proteínicamente, cuya infraestructura se adaptará a los distintos hábitats sin que sean los propios naturales.

             Ya el médico y filósofo mexicano, Samuel Ramos (1897-1959), se refería a que los cambios en la ideología del humanismo, lejos de incrementar la libertad y confianza en el ser humano, se encuentra abrumado y sin rumbo ante el creciente agobio de la cultura. Así, tanto su voluntad como su vocación, sentimientos, aspiraciones, y fuerzas, se revuelven impotentes ante el muro del exterior.9

             Es así que el moderno ser humano, prisionero adorador del dataísmo y en el círculo selecto del capitalismo informático, lucha desesperadamente por liberarse de sus debilidades y limitaciones naturales para convertirse transhumanamente, ahora, en un inmortal y totipotencial (quien sabe cómo se le llamará técnicamente), demiurgo digital omnímodo.

P.D. Mi Yo, mi Ello y mi Superyó gritan estridente y desencajadamente, para el profundo (espero) pesar de Homo Deus, ¡que no soy un algoritmo…!



1 . Yuval Noah Harari. Homo Deus. Penguin Random House. Grupo Editorial. España, 2016.
2 . Pico de la Mirandola. Consultado en internet el 25 de mayo de 2019 en: https://es.wikipedia.org/wiki/Giovanni_Pico_della_Mirandola
3 . Ensayos para pensar. Giovanni Pico Della Mirandola. Discurso sobre la dignidad del hombre. Consultado en internet el 24 de marzo de 2019 en: http://editorialpi.net/ensayos/discursosobreladignidaddelhombre.pdf
4. Antonio Damasio Dornsife. No debemos aceptar que la vida humana se reduzca a algoritmos.
5. Mariano Zukerfeld. La intersubjetividad algorítmica y la muerte del humanismo. Hipertextos, Vol. 6, No. 9, Enero/Junio de 2018. Buenos Aires, Arg., p.191.
6 . Gabriela Chavarría Alfaro. El posthumanismo y los cambios en la identidad humana. Rev. Reflexiones. 2015;94(1):97-107.
7 . Alonso Tamayo Alzate. Teoría general de sistemas. Universidad de Colombia. Rev. Depto. de Ciencias. Marzo 1999, p. 84.
8 . International Humanist and Ethical Union. Consultado en internet el 21 de mayo de 2019 en: https://web.archive.org/web/20130117101233/http://www.iheu.org/bylaws
9 . Samuel Ramos. Hacia un nuevo humanismo. México, Fondo de Cultura Económica, 1997.

miércoles, 1 de mayo de 2019

Estructuralismo social.


 CONCEPTO DE INDIANISMO EN MÉXICO:
IDEAS DEL DR. JESÚS DÍAZ DE LEÓN ÁVILA.1


En la medida que el ámbito indígena se difunde y colora a los otros grupos y realidades; en la medida que se proyecta sobre ellos, la diversidad de sangres, cultura e intereses adquiere el frescor rudo de una esperanza inédita, y la sabiduría absorta de quien empieza reconocer su fortaleza.

José María Arguedas




Dr. Xavier A. López y de la Peña

             En la Sociedad Indianista Mexicana (1911-1914) se reconocía que para “regenerar” al indio, habría que estudiar primero su psicología para ver si no se fracasaría ante su inevitable degeneración y aprovechar los estudios históricos, filológicos y sociológicos que se han realizado para poder “cerciorarse de que dicha raza es apta para recibir las enseñanzas de la civilización”.2
             Además, al concepto de indianismo o indigenismo se le asociaba con ideas evolucionistas de la época, como lo refirió el Lic. Miguel Bolaños Cacho (1869-1928) diciendo que, la raza indígena o se asimila a las clases superiores o desaparecerá de acuerdo a la ley de adaptación al medio.

             El Dr. Jesús Díaz de León Ávila, segundo director de dicha sociedad, aborda este tema con la conferencia titulada “Concepto del Indianismo en México” dada a nombre de la citada Sociedad Indianista Mexicana en 1911, considerándolo -especifica-, bajo el punto de vista de su función social y (para) ver si responde a una necesidad del medio como factor importante en nuestra evolución.
             En este trabajo, maneja el asunto del indígena desde una óptica estructuralista, adecuando conceptos tanto orgánicos como funcionales para inferir sus constructos sociales en torno al indigenismo.
             Confiesa también, sin embargo, que ha sido un poco reservado al establecer analogías entre los organismos como elementos o agrupaciones histológicas, y los grupos sociales y el hombre como elemento social, sin embargo lo hace al establecer que para comprender el papel (que) la unidad biológica hombre tiene que desempeñar en la vida colectiva, (y para ello) será conveniente examinar la vida celular bajo el aspecto de su vida de relación”.

             Se refiere a la vida primitiva constituida inicialmente por materia inorgánica y amorfa, diferenciada ulteriormente en una célula; y señala la aportación hecha por el casi desconocido científico y biólogo mexicano, Alfonso L. Herrera López (1868-1942)3, impulsor de la teoría de la plasmogénesis como elemento originario de la vida (1904), que ha logrado reproducir las formas rudimentarias de la vida por medio de elementos químicos reaccionando en determinadas circunstancias, como los modelos pre celulares registrados a los que llamó sulfobios formados a partir de tiocianato de amonio y formaldehído; o los colpoides con aceite de oliva, gasolina, hidróxido de sodio y hematoxilina. Esta teoría físico-química del origen de la vida –sépase- se adelantó 20 años a la formulada por biólogo y bioquímico soviético Alexander Oparin que revolucionaría la biología moderna.

             El ser vivo, dice el Dr. Díaz de León citando al sociólogo, físico y psicólogo francés, Gustave LeBon (1841-1931), está conformado por un grupo de células y cuanto más variada y diversa, es entonces una sociedad de individuos diferentes, pero con un destino común.
             La célula es el elemento fundamental, las células forman luego tejidos y los tejidos órganos y un conjunto de órganos que desempeñan un mismo tipo de función constituyen los aparatos, haciendo que el individuo crezca y se multiplique siguiendo la ley de la evolución.
             Pero -se pregunta el Dr. Díaz de León- ¿por qué a medida que los organismos celulares se hacen más complejos y por su forma caracterizan a las diferentes especies? Afirma que la biología no tiene aún la respuesta.
             Adelante inquiere nuevamente: ¿Por qué adquiere la célula original propiedades vitales para modificar su función? Ello depende –responde siguiendo al lamarckismo- del entorno,  de los estímulos que la solicitan a funcionar de cierta manera. Es el medio el que prepara el terreno para que aparezca el nuevo órgano; es el estímulo el que lo solicita. Este es un principio que tiene aplicación al desenvolvimiento y progreso de los organismos y de las sociedades.
             El ser vivo cumplimenta todas las manifestaciones fundamentales de la vida que después del nacimiento se reducen al crecimiento y multiplicación, fenómenos a los que tiene que obedecer la misma humanidad; el ser humano es con ello, el último eslabón conocido en la cadena del perfeccionamiento de los seres.

             Seguidamente reúne lo biológico con lo social en una forma de continuus:

             La vida del ser humano discurre de un parasitismo para con su madre, a un parasitismo en forma de comensalismo, pues hasta unos dos años más dependerá de ella y luego continuará la obra de protección y educación por parte de los padres hasta que pueda bastarse a sí mismo y sea capaz de adaptarse al medio. Así se constituye en parte de un órgano más complejo: la familia, y de la reunión de varias familias, la tribu. Todos estos órganos, aunque regidos por las leyes biológicas, ahora también se rigen por las leyes que agrupan a las sociedades; la ontonomía o el código fundamental del organismo social conocido en  la ciencia como el derecho natural.
            
             Más adelante, un grupo de tribus conforman una nueva entidad biológica llamada estado que a su vez puede llegar a conformar un organismo más vasto, que es el de una nación. Y, si se observan las diferencias que pudiera haber entre una nación y otra se entrará en el terreno de estudio que compete a la antropología.
             La integridad de cada cuerpo social depende entonces de múltiples elementos y de acuerdo tanto por sus caracteres físicos como por sus aptitudes particulares se reconocen a las razas, unidades regidas por las mismas leyes civiles, creencia religiosa, costumbres e historia.
             Para su adaptación al entorno, el ser humano requiere principalmente del lenguaje. Es un factor determinante para el perfeccionamiento de la raza, único medio para conseguir la aglutinación de las inteligencias, la dominación y apropiación del territorio del que forma parte interactiva, modelándolo a su manera y estructurando con ello un organismo superior: la patria.

             Hablando ya específicamente de México, el Dr. Díaz de León, refiere que la nación mexicana está formada de supervivientes de antiguos reinos independientes. Empero, el dominante imperio azteca sometió a los otros haciéndolos tributarios, es decir los convirtió en nutrientes para su desarrollo pero, como no estaban ligados armónicamente con ellos por medio del lenguaje, al menor tropiezo habrían de separarse y aún de oponérsele.
             Así, el imperio Azteca en los buenos tiempos de Chimalpopoca, Ahuizotl y Moctezuma, no supo imponer su lengua a los vencidos tributarios que, con la llegada de los españoles a su tierra del Anáhuac, se aliaron a ellos en contra de los aztecas para caer al fin en una verdadera esclavitud con la conquista española.
             Sin embargo, en el mismo tono el conquistador español, como organismo más poderoso porque traía el calor de una civilización muy avanzada… eran más fuertes y dominaron a los organismos que en vía de evolución y progreso, llevaban en su seno, muchos elementos de disolución y de muerte, no logró imponer el idioma a todos los aborígenes.
             En el virreinato ocurrió la mezcla de razas, la española y las nativas nutridas por la misma sangre: el idioma español. Sin embargo, muchos y diversos grupos indígenas quedaron aislados por la lengua, entonces ¿cuál era el hogar, la patria  de esta nueva raza? Luego entonces todos esos organismos no unificados (indígenas) por el idioma están reclamando, por las leyes de armonía fisiológica, la armonía funcional (integrarse al progreso, a la vida civilizada) que no se conseguirá sino por medio del idioma.
             El indígena -reconoce- tiene aptitudes para la vida civilizada que deberían aprovecharse para aglutinarle a nuestro organismo para aprovechar sus energías en bien del conjunto. Esta convicción es la revelación de una necesidad fisiológica en el momento histórico de nuestra evolución, y esa necesidad fisiológica ha creado el órgano que llenará la función reclamada por las leyes biológicas de la masa en la patria mexicana. Este órgano es la llamada Sociedad Indianista.
             Así, el indio no nos pertenece porque no nos entiende y forma parte de una patria que ha conquistado con su sudor y su sangre y no sabe lo que es… Las diversas tribus de indios difundidas en todo el territorio nacional son otros tantos organismos parásitos que llevan una vida como conquistada a la vida nacional.
             La nación no ha prosperado más debido a la ignorancia y aislamiento de estas razas indígenas. No se trata de reducir a la civilización a razas salvajes o exterminarlas en caso de ser refractarias al progreso (…) sino de instruirlas. Educar al indio es enseñarle el idioma, y (con ello), enseñarle a reconocer y a amar a la patria, constituyéndose, si no la unidad de la raza, sí la unidad de un organismo en una patria común.
             La asimilación de estas razas por el idioma… y la enseñanza de la cultura agrícola moderna… contribuirán al desarrollo del país en una verdadera integración orgánica.
             Tenemos que asimilar las razas que nos pertenecen al organismo nacional, para construir con ellas la nacionalidad mexicana y esta quedará consolidada en día en que en todo el territorio se hable la misma lengua que es el nexo vital de todo nuestro organismo.

Finalmente:

             El tema del asunto indígena sigue latente y a la espera de atención y solución. Ya no se habla de “regenerar”, sino de “respetar” (también se incluyen a los afromexicanos) sus culturas e identidades; por ello, el 4 de diciembre del 2018, bajo el mandato del presidente constitucional de la república, el Lic. Andrés Manuel López Obrador, en el Diario Oficial de la Federación se promulgó la Ley del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas en cuyo Artículo 2 se estipula que:

El Instituto es la autoridad del Poder Ejecutivo Federal en los asuntos relacionados con los pueblos indígenas y afromexicano, que tiene como objeto definir, normar, diseñar, establecer, ejecutar, orientar, coordinar, promover, dar seguimiento y evaluar las políticas, programas, proyectos, estrategias y acciones públicas, para garantizar el ejercicio y la implementación de los derechos de los pueblos indígenas y afromexicano, así como su desarrollo integral y sostenible y el fortalecimiento de sus culturas e identidades, de conformidad con lo dispuesto en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y en los instrumentos jurídicos internacionales de los que el país es parte.


1 . Jesús Díaz de León. Concepto del indianismo en México. Estudio presentado ante la Sociedad Indianista Mexicana. Tip. de la Vda. de F. Díaz de León, Sucs., México 1911, pp. 1-23.
2. “Discurso del Lic. Canseco, Oaxaca”. Boletín de la Sociedad Indianista Mexicana. n. 4 de abril de 1911, p. 23. Citado en Beatriz Urías Horcasitas. Etnología y Filantropía. Las propuestas de “Regeneración” para indios de la Sociedad Indianista Mexicana, 1910-1914. Revista: Serie de historia moderna y contemporánea. Instituto de Investigaciones Históricas. UNAM. México 2001, p. 228.
3 . Enrique Beltrán. Alfonso L. Herrera. Primera figura de la biología mexicana. Leído en la Academia Nacional de Ciencias el 17 de junio de 1968 para conmemorar el centenario de su nacimiento. Disponible en internet en: http://repositorio.fciencias.unam.mx:8080/jspui/bitstream/11154/143222/1/29VAlfonsoHerrera.pdf