jueves, 1 de octubre de 2020

Conciencia social.

 

CONCIENCIA SOCIAL ¿QUÉ ES?

 

Tu verdadera acción social,

es sembrar conciencia.

 

Alejandro Jodorowsky

 


Dr. Xavier A. López y de la Peña

 

            Es frecuente escuchar hablar sobre la conciencia social y, dentro del contexto en que se maneja, se percibe que se refiere a una necesidad humana, a algo importante que debe tenerse en referencia a una percepción inherente de lo humano en la dinámica social.

 

            Conciencia entendida como la condición mental a través de la cual, una persona puede interactuar con la realidad que le rodea, y a través de ello, interpretarlo.

 

            Luego así, conciencia social es tener la capacidad reflexiva acerca de las interrelaciones humanas tanto a nivel personal como comunitario, el qué, cómo y porqué de las situaciones desde la perspectiva a extremos tanto como sea posible, es decir, mirando a uno y otro lado de las cuestiones, buscando mantener una postura de equilibrio entre ambos con base en el respeto a la autonomía y libertad del ser humano y, a través de acciones, incidir sobre ellos en la medida de las posibilidades en forma razonada, para construir una sociedad capaz de vivir  en términos de convivencia cada vez más equilibrada y armónica.

 

            Es, en pocas palabras, cuestionarse sobre el entorno racionalmente y actuar; dado que el sólo "conocer" sin "hacer", representaría el más alto grado de avaricia de conciencia.

 

            Asimismo, la profundidad en la concepción que pueda tenerse acerca de la conciencia social, estaría determinada por el nivel de cultura que la persona pueda poseer, de la información a la que pueda acceder y de sus posibilidades intelectuales que permitan el análisis lúcido para conducir sus acciones y propuestas, para generar el cambio que su pensar considere legítimo, viable y factible.

            La vida en sociedad nos impone un número variable de reglas y normas de conducta a seguir que cada sociedad ha establecido acorde con su trayectoria histórica y que incluye, por supuesto, los procesos que conformaron su particular "modo de vivir", ya sea en la esfera medio-ambiental, moral, religiosa, académica, legislativa, económica, filosófica, científica, etc., y es, en base a este entorno, como la conciencia social se modela en los individuos, matizando entonces su percepción de lo "bueno" y lo "malo", lo "conveniente" de lo "inconveniente", etc., dentro del lugar y tiempo en que cada persona ha vivido y vive.

 

            Por ejemplo, quienes vivían en el entorno ideológico marxista, la conciencia social se moldeaba hacia el empoderamiento de la clase trabajadora en contra de la burguesía opresora (lucha de clases); otros, se relacionaban estrechamente a grupos ideológicos religiosos y entonces, su conciencia social se orientaba a seguir las pautas determinadas para entender al mundo acorde a una particular visión, y de actuar en consecuencia (dogma de fe).[i]

 

            Ahora se está abriendo paso una nueva conciencia social más universal -no sólo y en torno sobre los temas de injusticia y exclusión-, de tono reivindicativo, y orientado a la salvaguarda de las libertades y derechos, en donde se propugna por la protección de los derechos inherentes y fundamentales del ser humano, promoviendo el valor de la adhesión o apoyo incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles, y la tendencia a procurar el bien de las personas de manera desinteresada, incluso a costa del interés propio.

 

            La adquisición de la conciencia social es con ello, un ejercicio de aprendizaje cotidiano que madura el intelecto a través de apropiarse, esto es, de hacer propios los problemas que inciden de alguna manera considerada como buena o mala, conveniente o inconveniente, necesaria o innecesaria, etc., en la sociedad en la que se vive, de una manera reflexiva. Y ello conduce a dirigir el esfuerzo razonadamente equilibrado por la búsqueda de soluciones al considerado conflicto presente o futuro, ya que nada se puede hacer sobre lo pasado. Es, en síntesis, tener conciencia de los problemas de la sociedad.

 

            Si la sociedad reconoce que el cambio sufrido por la industrialización y su modo de producción genera contaminación de la tierra, del aire y del agua, destrucción de bosques, fractura de ecosistemas, sobreexplotación de recursos, pérdida irreparable de flora y fauna e impacto consecuentemente adverso para el mismo ser humano en múltiples órdenes, y se lucha propositivamente por encontrar soluciones, entonces puede decirse que se tiene conciencia social; en este caso de que tiene más adecuadamente, conciencia ecológica o ambiental.

 

            Conciencia social es también ejercer un compromiso solidario en la solución del o los problemas, es la asunción de actitudes que miren por fuera del yo hacia el tú y el nosotros. Es participar en la construcción de una vida en sociedad perfectible y no ser un mero ente pasivo. Es sentir el conflicto generado a nuestro derredor y convertirse en actor en el escenario de la vida y no permanecer sólo como un espectador apático e indolente.

 

            Conciencia social es reaccionar ante lo que lesione el interés humano, que lo limite, coarte o soslaye de alguna manera, o por algún otro motivo.

 

            Cada uno de nosotros debería reconocer, enfrentar, denunciar y vencer las fuerzas opositoras a la creación de la conciencia social que, de manera injusta, ya sutil (subliminalmente) o descaradamente, ejercen sus acciones para que el ser humano permanezca ignorante de sus derechos, sea explotado, controlado y sometido por los intereses mezquinos de quien detente el poder (ideológico, político, económico o social) y lo administre equivocadamente. La clave para la lucha radica en que cada persona se preocupe por adquirir información, porque la misma pueda llegar a él y él pueda acceder a ella; porque la reciba sin ser tamizada, tergiversada o censurada, y en forma oportuna.

 

            El conocimiento adquirido a través de dicha información y madurado, proporciona el substrato que la persona requiere para conformar su conciencia social sobre el entorno, y le dará el poder para confrontarlo y modificarlo si fuere necesario. Dicha información le proporcionará las herramientas que activen su intelecto y que deberán fluir en acciones tendientes a establecer relaciones armónicas, respetuosas y dignas entre los seres humanos.

            Si la información constituye el basamento para la conciencia social, el eje lo conforman los valores personales. ¿Cómo podría actuarse con justicia ante la miseria (información -base-) si no se tiene adquirido un concepto sobre el justo reparto de la riqueza, de las necesarias oportunidades de empleo, de la educación, de la equidad, etc., (valor -eje-)?

 

            Podrá decirse que se comprende un problema social, pero, ¿se tuvo la información correcta y oportuna? y que se procede correctamente, es decir, ¿la acción tiene un valor justo?

 

            Qué es bueno o malo depende de la formación individual en primer término (conciencia personal) y secundariamente de la formación social (conciencia colectiva o conciencia social) que a su vez retroalimenta a la primera.

            Si el valor de lo bueno o lo malo se estructuran en la persona hacia sí y a los demás en términos de respeto, libertad, solidaridad, subsidiariedad, responsabilidad y justicia, su proceder será armónico. En tanto que, si no encuentra una respuesta concordante y recíproca a sus valores, habrá de luchar por conseguirla de una u otra forma.

            El hombre o la mujer que enfrentan el reto con una conciencia personal informada y con valores constituyen el motor que habrá de dar a la comunidad la conciencia social que eleve su bienestar en todos los órdenes.

            Se preguntaría uno: ¿soy justo -conciencia personal-? y ¿hay justicia -conciencia social-? El yo y el tú del "nosotros".

            Desempleo, carestía, marginación, discriminación, prepotencia, represión, miseria, analfabetismo, imposición, insalubridad, pobreza, intimidación, injusticia, desinformación, explotación, ignorancia, allanamiento, expropiación, aislamiento o reclusión y más, amigo lector. ¿Le dice "algo" a su conciencia?, ¿Lo "siente" cerca o lejos? y ¿Qué hace su conciencia personal y su "conciencia social”?

 

            Finalmente, ligamos lo anteriormente dicho con el asunto de la pandemia actual que nos agobia, y convenimos con lo que dice Francisco Igea: “no es el momento de decretar un confinamiento, ni un Estado de Alarma, pero sí de llamar a la conciencia social”.[ii]

 

Esto quiere decir que, más allá de tener #SóloConcienciaPersonal, debemos avanzar, compartir y participar en la #ConcienciaSocial; por lo mismo, #QuédateEnCasa, #RespetaLaSanaDistancia, #UsaCubreboca, #LávateLasManos, #AyudaAquienPuedas y #EsperaLaVacuna.



[i] UNHCR/ACNUR. Fundamentos y evolución de la “conciencia social”. Julio 2016. Consultado en internet el 20 de septiembre de 2020 en: https://eacnur.org/blog/fundamentos-evolucion-del-concepto-conciencia-social/

[ii] . Castilla y León. Europa Press. Disponible en: https://www.europapress.es/castilla-y-leon/noticia-igea-no-momento-decretar-confinamiento-estado-alarma-si-llamar-conciencia-social-20200919183336.html

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Eutanasia.



EUTANASIA, PALABRA POLISÉMICA
Y TEMA ESCABROSO.

Se ha dicho que la Eutanasia [buena muerte]
deberá ser objeto de disposiciones legales claras y precisas hasta donde sea posible.
Hay que pasar del jus conditum al jus condendum, es decir,
del Derecho ya establecido, al Derecho por establecer.
En esto no hay gran novedad: A lo largo de los siglos las nuevas
situaciones han exigido siempre nuevos ordenamientos legales.[i]


Dr. Xavier A. López y de la Peña

               La legislación en salud de México consigna por primera vez en su historia la palabra Eutanasia, en el Artículo 166 Bis 21 de la Ley General de Salud, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 5 de enero de 2009 diciendo:

Artículo 166 Bis 21. Queda prohibida, la práctica de la eutanasia, entendida como homicidio por piedad, así como el suicidio asistido conforme lo señala el Código Penal Federal, bajo el amparo de esta ley. En tal caso se estará a lo que señalan las disposiciones penales aplicables.

            Seguramente ha sido así, porque el termino produce escozor al escucharlo, un temor irreverente a discutirlo y un miedo pánico, lógicamente, a registrarlo por escrito con sus reflexiones consecuentes ya sea a favor como en contra.
            Hoy, los temas de la vida y de la muerte están en los labios de la sociedad en formas inimaginables a como estaban a principios de siglo. El genoma humano, la base estructural de la vida, ha sido descifrada; se manipulan ya las propias células germinales y se abre camino a pasos agigantados la clonación de mamíferos, incluyendo a los humanos; se discuten acalorada e interminablemente los temas del aborto, la contracepción, el suicido médico asistido y la eutanasia, entre otros, en otras latitudes. En México estos tópicos todavía representan mayoritariamente un tabú.
            La Eutanasia, de las palabras griegas eu y thanatos, que juntas significan “buena muerte” o “muerte suave”, parece ser sin embargo y así de golpe, un vocablo que en nada debería atemorizar. No obstante, su significado es polisémico, por ejemplo: la palabra buena o bueno¸ tiene un significado variable ya sea utilizado en asuntos políticos, morales, económicos, legales, sociales y más, y muerte se asocia con la llamada muerte digna, el derecho al suicidio, a dejar morir, al suicidio asistido o matar por compasión y otras más.

            La muerte es un evento propio de la misma vida. Es el marcador de una etapa que los seres vivos invariablemente habremos de cumplir. La muerte, por tanto, dulce y buena (eutanasia) se contrapone con la muerte amarga, difícil, dolorosa, conocida con el término de Distanasia, palabra formada a partir de los vocablos griegos también de dis que significa obstáculo o dificultad y el thanatos, muerte, ya referido.             La Eutanasia (buena muerte), sin embargo, se entiende de forma general como la muerte directamente buscada de una persona (con su consentimiento o sin él) para acortar sus sufrimientos o para librarlo de una «vida indigna».[ii]
            Distanasia es “la práctica que tiende a alejar lo más que sea posible a la muerte, prolongando la vida del paciente, del anciano o del moribundo, sin esperanza de vida, desahuciados, utilizando todos los medios disponibles, aún los extraordinarios, muy costosos en sí mismos o en relación con la situación económica del enfermo y de su familia[iii]” y es también un término conocido como “encarnizamiento terapéutico”. Forma considerada moralmente reprobable que se convierte, de hecho, en un robar indignamente la muerte a nuestros semejantes. Representa el enajenar la conciencia personal o colectiva en una lucha desigual contra lo inevitable por el mero seguir hasta donde sea y a costa de lo que sea, por mantener un corazón latiendo en un ser humano, de hecho, ya muerto.
            La muerte de un ser humano cuando se conjuga en activo matar premeditada o imprudencialmente es un homicidio, matar o dejar morir con fines piadosos, por compasión y bajo determinadas circunstancias es Eutanasia.
            La Eutanasia suele conocerse a su vez en las forma activa o positiva, cuando se procura la muerte para librar del dolor o del sufrimiento a una persona desahuciada; Eutanasia pasiva o negativa, cuando se actúa evitando sufrimientos y dolores a la persona, y se deja llegar a la muerte cuando ya no hay esperanza alguna de vida. Esta última forma, para complicar más el asunto, suele llamarse ahora Adistanasia (de la misma raíz que distanasia, pero con la “a” privativa), esto es, dejar morir en paz sin poner obstáculos a la muerte.
            Médicamente se tiene la misión y obligación de preservar la vida de los seres humanos, pero se habla de vida en sentido amplio entiéndase bien, no de preservar la vida biológica únicamente. De hecho, se ha hecho referencia a que un criterio importante para actuar en favor de la vida, con los recursos que puedan tenerse disponibles, y ello estriba en que se tenga la posibilidad de que la persona alcance en vida un desarrollo sensato de su libertad humana, la cual debe estar ligada invariablemente a la recuperación de su vida consciente[iv].
            La Eutanasia y sus diversas formas de nombrarle, polarizan sensiblemente las opiniones. El corazón y la razón entran en serios conflictos personales, familiares y comunitarios entre los que juegan papeles importantes los deseos, expectativas e intereses de muy diversa índole sobre el asunto eutanásico.            Sin embargo, ya debe darse a la Eutanasia el lugar que le corresponde en el léxico común y en el lenguaje jurídico e implantarse en las normas de salud, civiles y penales de forma amplia. Es ya mandatorio que se legisle en torno a este asunto y se abra la sociedad ante este fenómeno tan añejo y tan cercano a todos, tan cotidiano como la muerte misma.
            La muerte del ser humano en la actualidad (como siempre) se relaciona directamente con la eutanasia, aunque se le soslaye en la legislación y resulte palabra prohibida para nuestros labios. Se hace y vive la eutanasia (como muerte dulce, suave) en el morir diario de nuestros semejantes, se decide eutanásicamente en torno a ello y pensamos eutanásicamente en nuestra propia futura muerte.
            La Eutanasia voluntaria, la que se realiza a solicitud del paciente, ha merecido grandes titulares en la prensa mundial y se ejecuta (en otros países) con el consentimiento informado previo y por escrito del solicitante. Esta forma de Eutanasia parece que no está exenta de controversias ante la posibilidad de que la solicitud no hubiese sido hecha atendiendo al propio bien de la persona. Quizá dicha petición se hubiere fundado en el supuesto de que con su muerte se libraría de una posible carga a sus familiares, o tal vez que su decisión estuviere basada en una información incompleta y por tanto se hubiese hecho una falsa impresión de sus expectativas de vida, de su calidad de vida y otras. Una decisión realizada por una persona con una importante depresión podría desvirtuar de forma diametralmente opuesta, sus deseos reales, etc.
            La Eutanasia voluntaria puede semejarse al también controvertido suicido médicamente asistido como el que fomentaba el patólogo estadounidense retirado Dr. Kevorkian quien utilizaba un aparato de especial diseño listo para que el solicitante lo accione y se muera. La mayor parte de los argumentos contra la Eutanasia voluntaria o el suicidio médicamente asistido vienen del terreno religioso, el judeo-cristianismo y el islamismo básicamente, ya que consideran a la vida como un don que no le pertenece a la persona y por tanto no puede disponer de ella a voluntad. Este pensamiento se opone al concepto de la persona dueña de sí y en el ejercicio pleno de su autonomía que puede decidir qué hacer consigo mismo.
            El argumento o la Tesis (así le llama su autor) propuesta por el Dr. Mauro Rodríguez en este sentido de ejercer la autonomía, está formulada de la siguiente manera y le llama Tanasia (corresponde aproximadamente al Living Will propuesto y ejercido en E.U.A. y otros países o a la “Voluntad anticipada” como ocurre ahora aquí en México), para distinguirla de la Eutanasia en la que se infiere que “otro” decida sobre la propia muerte:
            Una persona puede ordenar la propia muerte cuando a su propio juicio o al de una persona que ella designe ante un notario, ya haya vivido lo suficiente y además un serio dictamen médico le atribuya una enfermedad grave, incurable y terminal.
            A favor de la Eutanasia voluntaria positiva se esgrimen, entre otros, los considerandos de que el ser humano que padece una enfermedad terminal o incurable ha venido a ser inútil para su familia, para la sociedad y para él mismo; que se encuentra incapacitado para cumplir con deberes y que la prolongación de su sufrimiento es un mal mayor que procurarse una muerte inmediata que de cualquier forma habrá de llegar. Es insensato pretender conservar la vida de una persona que no quiere vivir más y oponerse a su libre decisión como detentor absoluto, dueño de sí y, por tanto, de su vida o muerte.[v]
            Como argumentos en contra de la Eutanasia voluntaria se tiene el peso de la tradición occidental y la filosofía teísta que señala a Dios como poseedor único y en dominio directo de la vida humana. En otra esfera y en base a la naturaleza humana racional, ¿qué razones podrían esgrimirse para solicitarle al médico o a otra persona que ponga fin a su vida?, ¿la liberación -con la muerte- del dolor o sufrimiento al que todos tememos, es mejor o más digna que la búsqueda de recursos que lo alivien?, ¿la decisión autónoma, puede dejar de estar matizada por presiones e intereses económicos, sociales, políticos o familiares?, ¿quién será el encargado de ejecutar la voluntad del requirente?
            Como posición intermedia surge hace algunos años el término de Ortotanasia, neologismo formado del griego orthos, recto, justo y thanatos, muerte y que se refiere a la muerte justa, equilibrada, recta para hablar de la postura que “tiende a conocer y respetar el momento natural de la muerte de cada ser humano y sus concretas circunstancias, sin querer adelantarla para no incidir en la Eutanasia [activa] reprobable, ni tampoco prolongar artificialmente cualquier tipo de vida con medios desproporcionados, para no caer en el extremo opuesto de una Distanasia, también reprobable; aunque siempre dejando actuar e intervenir la relativa libertad de conducta que permite y exige la racionalidad humana, frente a una pasividad meramente animal”.[vi]
            La muerte, el thanatos está en cada uno de nosotros como nuestra propia sombra, y todos aspiramos a una buena muerte, a una Eutanasia; palabra y reflexión compleja, tormentosa, rodeada de prejuicios, simbolismos, tradiciones y variables circunstancias que habremos de afrontar tarde o temprano.
            La deontología médica y la moral (que no la ley en algunos países) se oponen y reprueban a la Eutanasia activa y directa sea esta voluntaria o involuntaria. En tanto que acepta a la Eutanasia pasiva o indirecta que deja que la muerte llegue cuando tenga que llegar librando al ser humano de dolor y sufrimiento en la medida de las posibilidades, respetando siempre la autonomía de la persona y acompañándole en el último tramo del vivir, solidaria, digna y humanamente[vii]. No constituido en su verdugo directo o indirecto.

            La demoscopia nacional sobre el tema llevada a cabo en el año 2016, fue realizada por Investigación en salud y demografía, S.C. (INSAD), quien hizo el levantamiento de la Encuesta Nacional sobre Muerte Digna para la Asociación Civil Derecho a Morir con Dignidad A.C. (DMD), en la que se concluye que un número mayor de mexicanos se muestra a favor de la eutanasia y el suicidio médicamente asistido, y desean que las leyes se modifiquen para regular su práctica, evitando con ello el dolor y sufrimiento que se tiene antes de que la muerte llegue.[viii]

            Finalmente, podemos decir que el ser humano debería ser capaz de decidir sobre su partida y cantar a la vida en su ocaso como Amado Nervo nos legó con su poema EN PAZ, despidiéndonos con serenidad, tranquilidad, dignidad y entereza de la vida «eutanásicamente», acompañados por nuestros seres queridos y lejos del enajenante silbido de monitores, del ambiente ajeno, aséptico e impersonal de una clínica u hospital, invadido por cánulas, sondas, catéteres y más, lejos de aquellos insensibles cancerberos luchadores contra la muerte que no, en algunas ocasiones, nuestros verdaderos aliados en el tramo final de nuestra existencia.

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que, si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas;
cuando planté rosales coseché siempre rosas.
... Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡Mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas noches de mis penas
mas no me prometiste tú sólo noches buenas;
y en mi camino tuve algunas santamente serenas...
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!


[i] . Doctor en psicología, Mauro Rodríguez Estrada. La nueva Tanasia. Ediciones Botas S.A., México 1989 p. 57.
[ii] . Alfons Auer. Problemas éticos de la eutanasia y de la prolongación artificial de la vida. En Ética y Medicina (varios autores). Ediciones Guadarrama. Madrid (España) 1972 p 174.
[iii] . Ortelano A. Problemas actuales de moral, 1980. Citado en: El ser humano y su dignidad ante la muerte. Soc. Internacional Pro-Valores Humanos E. Fromm y S. Zubiran, A.C. 1989, México, p. 76.
[iv] . Kautzky, citado en: El ser humano. Ob Cit. pag. 79
[v] . Xavier A. López de la Peña, Moisés Rodríguez-Santillán. Por la autonomía del paciente. Gac Méd Méx Vol. 138 No. 1, 2002, pp. 121-127.
[vi] . Víctor M. Pérez Vela. La eutanasia: problema humano fundamental. En El ser humano, Ob cit. p 80.
[vii] . Xavier A. López de la Peña. El médico ante la muerte. Pren Méd Mex 1977;42(5-6):525-526.
[viii] . En Contexto. Salvador Moreno y Noemí Segovia. La muerte tiene permiso. Eutanasia o el derecho a la muerte digna. Abril de 2019. Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP), Cámara de Diputados. Consultado en internet en: file:///C:/Users/Usuario/Downloads/CESOP-IL-72-14-MuerteTienePermiso-300419%20(1).pdf

sábado, 1 de agosto de 2020

Epidemia: insoportable contrariedad.


La insoportable contrariedad del no ser.

La vida no es fácil para ninguno de nosotros.
Debemos tener perseverancia y, sobre todo, confianza en nosotros mismos.
Debemos creer que estamos dotados para algo y que esto debe ser alcanzado.


Dr. Xavier A. López y de la Peña


           Con el aviso de la llegada y rápida propagación ulterior de la enfermedad, SARS-Cov-2 o Covid-19, el mundo se trastornó y pasamos vivencialmente de una insoportable levedad del ser, a la más insoportable contrariedad del no ser.

           Cercanía, abrazos, besos y caricias, ahora se ofrecen, cuando mejor con un guiño, un gesto, una señal con las manos y, por supuesto, con trozo de tela de por medio: un tapabocas. Saludo de manos: imposible. Adquirimos una dependencia imprescindible del sanitizante y del gel anti bacterial. El nuevo virus nos acecha, nos ataca, nos puede llevar a la muerte; más, si tenemos alguna comorbilidad o edad avanzada
           La zozobra por cumplir con el trabajo se incrementa por la imposibilidad de salir de la casa. Hay un estado de tensión aumentado. El miedo, la desconfianza y el recelo al contagio, nos aprisionan el cuerpo y el alma.
           Vivimos ahora, forzadamente, en y con nosotros mismos. Nuestros pensamientos e ideas se constriñen a nuestro doméstico entorno. Con ello afloran desencuentros con nosotros mismos y los, muchos o pocos, que nos rodean. No hallamos lugar de sosiego y paz.
           Angustia que, muchas veces, calma con la comida, pero ¿qué comer? ¿quién saldrá a comprar?; además, ¿con qué dinero voy a pagarla si no puedo salir a vender mi mercancía?
           El transporte público aterra. Que si no se respeta la sana distancia, que si no usan cubrebocas.
           Nos atosigan con los semáforos de la contingencia. Hoy rojo, mañana naranja y después nuevamente rojo. ¡Ya se aplanó la curva! gritan algunos; mentira, otros musitan y aún peor, otros ni en cuenta lo toman. La infodemia también nos ahoga.
           Ya la economía se vino al traste. Cerraron muchísimas empresas y pequeños negocios. El vendedor de automóviles ahora fabrica tapabocas. El adulto despedido de la empresa textilera de la esquina de la calle Zaragoza con Jacobo Sota, ahora vende tamales de casa en casa en nuestra colonia.
           Petróleos mexicanos perdió 44 mmdp en el segundo trimestre de este año.
           El Producto Interno Bruto (PIB) "disminuyó (-)17,3% en términos reales en el trimestre abril-junio de 2020 frente al trimestre previo, con cifras ajustadas por estacionalidad", señala el INEGI; también, que 2.1 millones de personas perdieron sus empleos, pero fueron catalogadas como población económicamente inactiva.
           Coneval informa que, para el segundo trimestre de 2020 el porcentaje de la población con un salario inferior al costo de la canasta básica aumentará de 37.3 a 45.8%. Además, la pobreza por ingresos puede aumentar entre 7.2 y 7.9 puntos porcentuales, por un incremento de la población en situación de pobreza extrema por ingresos entre 6.1 y 10.7 millones de personas para 2020, mientras que para la pobreza laboral se estima un aumento de 37.3% a 45.8% en el segundo trimestre del 2020.[i]
           ¡Qué horror!, pero ya llegó Lozoya extraditado de España y está soltando la sopa.            Sopa, por supuesto, que no nos dará de comer a nosotros sino a la prensa amarillista, pendiente de su llegada a México, de cómo se viste, qué semblante tiene, a quién salpicará de la bancada del PAN, PRI, PT, VERDE, etc., y cuánto. ¿Cuándo pisará la cárcel, quienes lo acompañarán y que tratamiento está recibiendo para su gastritis, esofagitis, o quién sabe que “itis” en el chalet (perdón) hospital al que llegó como un reo fifí, digno de toda política consideración? Leo la revista PROCESO y acabo irritado tirándola nuevamente a la basura, maldiciendo el haberla leído (otra vez) y percatarme de que hágase lo que se haga poco (lastimosamente) se cambia y siempre me deja un sabor amargo en la boca, un coraje que parecen dos, y una desesperanza abonada por el aislamiento social que nos priva de la “otredad” y su circunstancia.

           Pero, ¡¿qué voy a hacer mañana?!

           Bajo el encierro (ya de cuatro meses) en que muchos nos encontramos, supongo que deberíamos planear algo constructivo.
           ¡Sí!
           Pero no necesariamente el de hacer un mueble modernista de madera para la cocina estilo NewFoW (por sus siglas en inglés de Forniture on Wisdom), ni de diseñar un Algoritmo Cuántico para hacer que se determine con suficiente antelación el momento óptimo de aparición del próximo huracán en las Bermudas; tejer un chal para la comadre Ceci, impermeabilizar la azotea o zurcir los calcetines, etc., etc. ¡No!
           Sea como sea, me doy cuenta de que no tengo suficiente madera en mi taller para lo primero, ni capacidad neuronal para lo segundo, pero sí de que, básicamente y de forma general: porque no tengo ganas.

           Esto es, como que empiezo a suponer que me ha entrado algo de depresión. El trajín doméstico trastoca horrible e inexorablemente nuestra cotidianidad. Ya queremos salir. Ir a la oficina, la fábrica, la empresa o la negociación a trabajar como hacíamos en la “otra normalidad”; al cine o al teatro; con los amigos y compañeros, a practicar fútbol, tenis, natación o gimnasia y mucho más. Pero nada, ahora la “nueva normalidad” nos mantiene sujetos al encierro #QuedándonosEnCasa.

           ¡Ah!, pero creo que puedo iniciar una novela. Pero ¿sobre qué?

           Bueno, creo que no en estos tiempos sobre la batalla de las Termópilas analizada bajo una óptica hermenéutica, o sobre el tema de la usura como lo manejara Shakespeare en el Mercader de Venecia, pero considerándolo desde el punto de vista de Adam Smith, como tampoco podría abordar el tema de discutir lo que se ha escrito sobre la Ecléctica herejía entre los mozárabes cordobeses durante la dominación islámica. ¡No! Habrá de ser, una novela sobre la nueva realidad ya que esta afirmación está de moda.

           ¡Sí!, trataríase entonces de un melodrama inmerso en una realidad aumentada o un suprarrealismo; tal vez, de un alterado realismo mágico evocando un nuevo Macondo decadente, en retroceso, poblado por habitantes sometidos al descrédito en medio de la corrupción, el desengaño y la prepotencia de un líder anacrónico, pero poderoso, vil pero malicioso, maldiciente y andrógino o misógino -según la conveniencia del caso-, por añadidura. Mucha intriga y misterio entrelazado con un inacabable desborde de pasiones por parte de los protagonistas que se ven sin mirarse, hablan sin oírse y entienden sin comprenderse, en una alegoría fantástica y frenética para alcanzar a toda costa la deseable eutimia.

           La novela en mente se dividirá en cinco partes, es decir, propositivamente se integrará en una pentalogía.

           En la primera parte se esbozará -detalladamente por supuesto-, el profundo desengaño sufrido por la bella Eufrosina al saber truncado su matrimonio con el internacionalmente afamado cimbalista, de origen chipriota, Mefifiso de Cue, causado por la innoble y decidida interferencia del mismísimo vice director del Chase-Manhattan Bank: míster Fushing Woldenberg.
           Toda la trama tendrá verificativo en el sofocante clima tropical de un enclave cercano al canal de Panamá; específicamente, en un amplio territorio ubicado a la orilla suroeste del Lago Gatún. En el argumento se seguirá la vida de la dicha Eufrosina, plagado de desencuentros con la realidad, esto es, modélicamente interpretada bajo una mirada psicoanalítica tipo frommiana. ¡Sí!

           Al inicio de esta primera parte habrá, por supuesto, la descripción de una escena impactante para atrapar al futuro lector desde un principio. Trátase esta parte, del pescador William López, un enjuto pero recio hombre de mar, natural de la Isla Tambor perteneciente a la Provincia de Colón, quien súbitamente se presenta ante el comandante de la sexagésima zona militar del regimiento ProCanal, el despótico y mal encarado Juan. G. Valdovinos, dándole la noticia de que la hormiga fórmica, (una plaga transgénica proveniente del sudeste asiático) ha invadido la chacra del mismísimo ministro del interior, Jacobo Spadafora (padre de la bella Eufrosina), y dado muerte al retirado abad y destacado polímata, Josefo Nasso.

           La segunda parte, tratará del vericueto seguido por la bella Eufrosina dentro del seno familiar, desarrollado en un ambiente campirano sazonado con el Deporte de Lazo que practican los vaqueros panameños, el arraigado gusto por el sancocho, el chicheme y el seco, y la intromisión de la delincuencia organizada llamada Forza Nuova en el trasiego de cocaína proveniente de Colombia, a través del canal.
           La realidad y la fantasía compiten, se oponen y expresan en el desarrollo de la cuasi insondable personalidad de la bella Eufrosina, quien enfrenta el carácter recio de su padre, Jacobo Spadafora y el de la indulgente y bipolar Anselma Guituy, su madre. La bella Eufrosina fue la tercera de 8 hijos habido del matrimonio de los antedichos, y cada uno de ellos con una particular historia casi imposibles de seguir en esta novela, por lo que habrán de tratarse solo de una forma superficial.
           La bella Eufrosina pues, nace en Chitré, Provincia de Chiriquí el día 18 de junio de 1983, tres meses antes de que ascendiera a comandante en jefe de la Guardia Nacional de Panamá, el nefasto General de Cuatro Estrellas, Manuel Antonio Noriega.

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           Bueno, quiero terminar hasta aquí para no quitarle más tiempo al lector, porque me asalta, en este encierro otra idea para seguirla quizás en otro ensayo y que versaría epistemológicamente sobre la discusión suscitada entre Teetetes, discípulo del geómetra Teodoro y Sócrates, en el diálogo que sostienen sobre la Ciencia. Además, creo que el encierro forzado ya está pasando en mí la factura, pero…

#QuédenseEnCasaPeroHaganAlgoConstructivoGracias.



[i] . Eugenio Herrera Nuño. ¿Alcanza el salario mínimo del 2020 para comprar la canasta básica mexicana? Disponible en: https://www.liderempresarial.com/alcanza-el-salario-minimo-del-2020-para-comprar-la-canasta-basica-mexicana/#:~:text=El%20valor%20de%20una%20canasta,salario%20m%C3%ADnimo%20durante%20el%202019.