lunes, 13 de enero de 2014

Mesopotamia

Irak en la memoria.
© DR Xavier A. López y de la Peña
ANTES
El ser humano inició la transmisión de los conocimientos de forma precisa e imperecederamente a través de la escritura cuneiforme hace aproximadamente 6000 años, liberándolo del yugo oral y promoviéndolo de forma más amplia entre las personas en las cálidas y fértiles llanuras de Mesopotamia y el valle del Nilo. Por entonces también se establecieron las bases de las matemáticas y florecieron la astronomía, la metalurgia el descubrimiento y uso de la rueda y las obras hidráulicas para canalizar las aguas y llevar el fertilizante limo de los ríos tierra adentro o para desecar pantanos, así como la conocida construcción de los Jardines Colgantes de Babilonia por órdenes del rey Nabucodonosor (aprox. 600 a. de C.) para mitigar la tristeza que su princesa meda tenía del verdor natal, y que fue considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo e irrigados por el río Éufrates por medio de un sistema ingenioso, entre otros desarrollos. La arquitectura de talla portentosa con fuerte contenido simbólico y teocrático, surgió en una demandante sociedad que requería del establecimiento de normas de conducta y leyes que normaran la convivencia entre ciudadanos de diversa dedicación: artesanos, sacerdotes, comerciantes, militares, escribanos y más. Formularon los primeros códigos escritos garantes de los derechos ciudadanos ante la autoridad teocrática, ya se tratase de personas con alta o baja condición social como queda manifiesto en el conocido código de Hammurabi (Hammurabi, rey de Babilonia cuyo reinado se remonta al año 2,100 a. de C.) que fue grabado en una estela de diorita negra conteniendo 3,600 líneas de caracteres cuneiformes y que hoy, aún podemos admirar. El Tigris y el Eufrates nutrieron a la cultura sumeria floreciente en la ciudad de Ur, uno de los centros culturales más importantes que fue conquistada posteriormente por el implacable semita Sargón I (Sha-Rukin) rey de Acadia y cuyas ruinas, a causa de su destrucción en el siglo IV, apenas fueron descubiertas en el siglo XIX. En otro lado, el Nilo daba paso al curso de la humanidad del estado neolítico a la gran civilización constructora de pirámides. La vida y la muerte se nutrieron de las ideas que la civilización imprimía en sus instituciones públicas en un lapso de 3,000 años de incesantes guerras contra los nómadas del desierto y de otras ciudades-estado que codiciaban (aún hoy lo hacen) sus riquezas.
Mesopotamia, cuna de la civilización cuya historia ha sido perpetuada por la Biblia, modeló una práctica médica mágico-religiosa nutrida por el castigo de los dioses al pecado cometido por el infractor. Adoraban a los dioses de la medicina Ninib, Gula y Ninazu con su hijo, cuyo símbolo era una serpiente en un cetro como antecedente histórico del caduceo y, sobresalientemente a Marduk el dios babilonio con poderes amplios sobre todas las enfermedades. El médico-sacerdote mesopotámico tenía una enorme preparación aprendida en el templo. Sabía leer y escribir y era experto en astrología, literatura, ciencia, religión y era llamado âsû ("el que conoce las aguas") tenía como funciones las de tratar al paciente por medio de talismanes, con ciertas substancias y hacer pequeñas cirugías en tanto que al bârû, el docto en los vericuetos de la adivinación se le solicitaba el diagnóstico y pronóstico de cierta enfermedad, o se recurría al âshipu o sacerdote-hechicero para los casos en que era necesario hacer algún tipo de exorcismo. La naturaleza proveía los elementos a utilizar en la práctica médica. Leche cuajada, linaza, alquitrán, estiércol, higos, dátiles y huesos eran combinados o mezclados para tratar esta u otra dolencia. Los mesopotámicos creían que el hígado era el órgano en que asentaba la vida y consecuentemente desarrollaron una técnica de estudio y adivinación por el hígado asombrosa. La hepatoscopía, era el arte y técnica de la "lectura" (reservada para los poderosos que podían costearla) que hacían sobre el hígado de una oveja recientemente sacrificada frente a la efigie de una de sus deidades y de cuyas "alteraciones" (cambios de color, volumen, forma, peso y otras características más) deducían la violación a un precepto religioso, la transgresión a una norma, o presagiaban desastres o calamidades individuales o colectivas. El conocimiento de la víscera hepática les hizo manufacturar modelos en arcilla (uno de estos se puede admirar en el Museo Británico) o bronce que señalaban con divisiones e inscripciones y servían como textos para enseñar el difícil arte de la curación.
Por su situación geográfica en el paso de importantes rutas comerciales, las plagas y epidemias no eran raras por la constante mezcla de pueblos y, a causa de las constantes luchas entre sirios y caldeos, los médicos alcanzaron un importante conocimiento acerca de las heridas y fracturas y fueron diestros en el arte quirúrgico. Las leyes draconianas estaban destinadas a la salvaguarda de los súbditos contra los errores médicos (uno de los antecedentes más remotos acerca de la responsabilidad profesional) en quienes se reconocían sus habilidades tanto con el uso del cuchillo como con el empleo de venenos. Si el paciente perdía un ojo a consecuencia de un tratamiento juzgado inadecuado, el médico perdía una o dos manos y si el paciente pertenecía a la realeza pagaba con su vida su error. Las frecuentes tormentas de polvo y los cambios de temperatura a extremos entre el día y la noche se conjuntaban para atacar a las vías respiratorias de la población en un ambiente lleno de moscas y mosquitos trasmisores del paludismo, la disentería y muchas otras. La basura se depositaba fuera de las casas a merced de los elementos. En Mesopotamia también como hoy había extremos de bienestar. En tiempos del rey Nabucodonosor (ca. 600 a. de C.) la avenida que daba a su palacio estaba limitada a ambos lados por 20 leones de cerámica y la magnífica construcción adornada con mosaicos multicolores iluminados por lámparas de aceite durante las gélidas noches. El mesopotámico enfermo se preguntaba ¿qué pecado he cometido para merecer este castigo?. Ishtar, la diosa del amor, de la hechicería y la peste acechaba al infractor en cada rincón para infligirle su castigo: la enfermedad. Si en caso contrario el sacerdote-médico o el propio enfermo no podían encontrar una justificación para merecer un castigo divino, el mal era considerado aún divino, tan divino que no eran capaces de descifrar los designios deidad. Los fértiles valles entre los ríos Tigris y Éufrates que dieron vida a las ciudades de Ur, Babilonia, Assur y Nínive en donde floreciera la cultura que nos legó leyes, religión, ciencia, técnica y humanismo, perpetuó con su escritura cuneiforme en las tabletas de barro que Asurbanipal (ca. 668-626 a. de C.) el último de los reyes de la dinastía sargónida mandó reunir en su biblioteca real, su memoria.
AHORA
En la época actual la idílica mesopotamia, hoy República de Irak, padece la enfermedad negra: el petróleo (10 mil millones de barriles. El 10% de las reservas estimadas en Irak). Siglos de lucha fratricida entre sus pobladores divididos entre sunitas y chiítas por el asunto sucesorio del poder iniciado tras la muerte de Mahoma en el año 632, más el gigantesco manto petrolero del subsuelo de Kirkuk, conforman el demonio que destruye la esperanza de un pueblo otrora modélico. Según el Informe Oxfam Internacional del 2007, en medio de la violencia armada sus pobladores sufren terriblemente: ocho millones de personas requieren ayuda humanitaria y tanto la enfermedad como la desnutrición conforman el horizonte del grueso de la población iraquí. Los servicios sanitarios y de atención a la salud de la capital, de las principales ciudades y a lo largo de los territorios administrativos están colapsados. El proveedor nacional de suministros médicos (Kemadia) está rebasado y el 90 por ciento de los 180 hospitales que existen en el país, carecen de recursos médicos o quirúrgicos básicos. Se estima que desde la invasión de Iraq en 2003 han ocurrido cerca de 65.000 muertes violentas y por cada una de ellas hay cerca de tres heridas. La revista médica The Lancet en 2006, señalaba que la violencia podría haber llevado directa o indirectamente a 655.000 muertes desde 2003. El hospital Al-Yarmouk, localizado en Bagdad, al lado del colegio médico de la universidad de Al-Mustansiriya y considerado el segundo en Irak, afronta serios problemas de seguridad. La policía, el personal militar y los integrantes de milicias irrumpen de manera regular en las salas de urgencias en busca de tratamiento para sus compañeros, disparando dentro del hospital para intimidar a los pacientes y amenazando al personal médico. La Asociación Médica Iraquí declara que el 50 por ciento de los 34.000 doctores registrados en 2003 han abandonado el país.
La cuna de la civilización mece ahora su propia mortaja.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

La acupuntura en México

Carta de naturalización.
© DR Xavier A. López y de la Peña
El enfoque cultural de la práctica médica entre oriente y occidente presenta diferencias notables, difíciles de asimilar en un primer acercamiento.
La evolución que ambas culturas han tenido ha permanecido distante por múltiples razones y quizá el representante simbólico más conocido lo figure la Gran Muralla China, el magnífico y colosal monumento que aun puede apreciarse en algunas partes y cuya construcción fue iniciada por Shih Huang-ti, fundador de la dinastía Ch’in quien reinó de 246 a 209 a. de C. para evitar las invasiones tártaras y de otros nómadas del norte. Esta muralla aisló material e ideológicamente al pujante pueblo que desarrolló su cultura entre los ríos Hoang-Ho, Yang-tse-Kiang y el Si-Kiang.
La medicina china, según la tradición, da origen a esta durante el reinado de los emperadores Fu-Hsi (ca. 2900 a. de C.) propulsor de la ideología del equilibrio en la naturaleza de las fuerzas antagónicas llamadas yang y yin; Shen Nung (ca. de 2700 a. de C.) iniciador de la medicina a base de hierbas y de la técnica que nos ocupa de la acupuntura, y Huang-ti (ca. de 2600 a. de C.), el autor del texto médico chino más antiguo que aún permanece vigente en nuestros días: el Nei Ching. Personajes destacados en la materia fueron: Bian Que, del Período de los Estados Combatientes (475-221 a. de C.) y Hua Tuo, de la dinastía Han del Este ( 220 a. de C. - 25 d. C.), considerado el primer inventor de la anestesiología en el mundo; ellos realizaron curaciones extraordinarias por lo que llevaron el sobrenombre de “médicos divinos”.
También es de recordar a Wang Weiyi, médico de la dinastía Song, quien creara dos modelos de bronce con la figura humana en la que se presentaban esculpidos, los doce canales principales y colaterales, así como los 354 puntos acupunturales, con lo que se facilitaba enormemente el estudio y la enseñanza de este milenario arte.
La acupuntura consiste, simplistamente, en la introducción de agujas en los imaginarios canales que se identifican a todo lo largo y ancho de la economía corporal llamados chin por los cuales se supone que fluyen los dos principios vitales opositores. Estas agujas contribuyen a estimular o desembarazar el paso del principio vital benéfico, o permiten que salgan las fuerzas vitales nocivas, restableciendo el equilibrio y por tanto la salud en el cuerpo. La acupuntura en nuestro medio es considerada como una medicina «alternativa», esto es, no oficial, en igualdad de circunstancias con la herbolaria, la osteopatía o la homeopatía para no abundar.
Su cada día mayor presencia en el ámbito médico heterodoxo en México obedece, como también sucede con la figura de las “otras medicinas”, al desencanto que la medicina ortodoxa genera entre un creciente número de nuestra población y varios son los razonamientos que se exponen para explicarlo. Independientemente del lugar y la importancia que puedan tener unos con otros, una de las razones radica en la creciente dependencia tecnológica que tiene la medicina ortodoxa u oficial, lo que le hace cada día más costosa y que promueve a paso creciente la inversión de la atención a los problemas de salud del paciente, entre el enfoque que se le da de “sujeto,” al de “objeto”. La burocratización de la atención a los problemas de salud constituye otro frente que decepciona al paciente quien con ello se convierte ahora en un “usuario” o “cliente” ante una organización jerárquica modulada muy rígidamente y con una visión ya gerencial de costos más que de eficiencia, y más de corte curativo que preventivo.
Por estas y muchas otras razones, la acupuntura (como las otras medicinas alternativas) gana adeptos. El enfoque que nos ofrece, también, sigue una tendencia que pretende ser holística y que parece conferirle al paciente un mayor control sobre su propio proceso de curación de una parte, contribuye a establecer una mejor comunicación y confianza entre paciente y médico, tiene un menor costo y sus riesgos parecen ser menores por la otra. Además, tiene aditivamente el atractivo de lo milenario, místico y simple (de lo novedoso, porqué no) de la activación del “principio vital” capaz de energizarnos en la lucha contra el mal (enfermedad), y de la simplificación integradora de la mente con el cuerpo al través de pequeñas agujas (que no fármacos potencialmente generadores de efectos secundarios indeseables) capaces de restablecer el equilibrio salud-enfermedad perdido.
Hoy en México, la medicina oficial u ortodoxa ha aguzado su báculo (en su acepción de término como sustantivo masculino) en símil de una aguja de acupuntura, en apoyo u alivio (en su acepción de término en sentido figurado) a las dolencias del pueblo con la expedición de la Norma Oficial Mexicana NOM-017-SSA3-2012, Regulación de servicios de salud. Para la práctica de la acupuntura humana y métodos relacionados, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 18 de septiembre de 2012 y que con ello le confiere carta de naturalización a esta modalidad de medicina alternativa, paralela u heterodoxa.
Esta Norma define a la «acupuntura humana» al método clínico-terapéutico no medicamentoso, útil en el manejo médico, que consiste en la inserción de agujas metálicas esterilizadas de cuerpo sólido en puntos específicos, sobre la superficie del cuerpo humano y a los «puntos de acupuntura», a las pequeñas áreas específicas de la piel, distribuidas en la superficie corporal que son utilizados con fines diagnósticos y terapéuticos en acupuntura. La acupuntura humana podrá ser practicada por el profesional de la salud, que cuenta con título profesional o certificado de especialización, que hayan sido legalmente expedidos por institución de enseñanza superior o institución de salud reconocida oficialmente y la cédula profesional que corresponda, expedida por las autoridades educativas competentes, en particular: el médico especialista en acupuntura humana, el médico general y los especialistas en otras ramas de la medicina y odontología, con capacitación y experiencia en el uso y aplicación de este procedimiento terapéutico, así como el licenciado en acupuntura médica y rehabilitación integral, denominación o nivel académico homólogo, cada uno en sus respectivos ámbitos de competencia y responsabilidad profesional. El personal médico, los licenciados en acupuntura médica y rehabilitación integral, denominación o nivel académico homólogo, deberán integrar un expediente clínico de los pacientes, según corresponda; el personal técnico a que se refiere esta norma, deberá registrar en dicho documento la información relativa a su intervención en la atención del paciente, de conformidad con lo establecido en las Normas Oficiales Mexicanas, referida en los numerales 3.5 y 3.7 de esta norma. Los métodos relacionados en los que se apoya la práctica de la acupuntura humana y que pueden ser utilizados son: electroacupuntura, analgesia acupuntural, microsistemas, estimulación por láser, moxibustión, masaje tuina, electroestimulación, electrodiagnóstico acupuntural, sangría y ventosas. Los procedimientos de acutomoterapia, implantación de hilos biodegradables en puntos de acupuntura y farmacoacupuntura, serán realizados exclusivamente por personal médico acupunturista. Las personas físicas, morales, representantes legales o la persona facultada para ello, en los establecimientos para la atención médica ambulatoria y hospitalaria de los sectores público, social y privado, en los cuales se practique acupuntura humana y métodos relacionados, en su caso, podrán solicitar la evaluación de la conformidad respecto de esta norma, ante los organismos acreditados y aprobados para dicho propósito. La acupuntura no podrá emplearse como tratamiento único en aquellos padecimientos o desequilibrios homeostáticos que, por su gravedad o trascendencia, no estén demostrados sus beneficios (malformaciones congénitas y adquiridas, tumores benignos y malignos, infecciones bacterianas graves, infecciones virales; VIH, hepatitis y padecimientos que impliquen cirugía mayor), así como en aquellos que estén restringidos por otras Normas Oficiales Mexicanas, salvo en los casos de que sea utilizada como paliativo del dolor y terapéutica complementaria, para brindar una mejor calidad de vida de los pacientes con enfermedades en etapa terminal; en el caso de atención a personas con sobrepeso u obesidad, se deberán observar las disposiciones establecidas en la Norma Oficial Mexicana, referida en el numeral 3.2 de esta norma. En la práctica de la acupuntura, el profesional de la salud deberá mantener su instrumental en perfectas condiciones. Las agujas de acupuntura, agujas de tres filos, tachuelas y cualquier medio que se introduzca en el cuerpo humano -dice la Norma-, deberán estar previamente esterilizados de acuerdo con las normas oficiales mexicanas que al efecto determine la Secretaría de Salud; cada paciente tendrá su propio juego de agujas, intransferibles, conservadas en tubo de ensayo o recipiente debidamente rotulado, cuidando de no maltratar la punta de la aguja y re esterilizarlas cada vez hasta concluir el tratamiento. También se deberán utilizar testigos biológicos para el control de calidad de los ciclos de esterilización, aplicándose una vez por semana, tanto para hornos de calor seco, como para autoclaves. Además de cumplir con el mobiliario, equipo e instrumental descrito en las Normas Oficiales Mexicanas, referidas en los numerales 3.1 y 3.8 de esta norma, el equipo auxiliar y materiales para la práctica de la acupuntura humana y métodos relacionados que se pueden utilizar de manera opcional, son los siguientes: Acutomo, Balines y semillas, Electrodetector, Electroestimulador, Hilos biodegradables, Fármacos. Lámpara de rayos infrarrojos. Láser, Magnetos. Martillo de siete puntas, Moxas, Neurómetro, Ventosas.
Esta novedosa Norma sobre la práctica heterodoxa de la acupuntura en México amplía el horizonte de opciones para la atención a los problemas de salud de las personas sujetándola, sin embargo, a la responsabilidad de la ortodoxia oficial. Esperaremos las siguientes (que las habrá) Normas Oficiales Mexicanas que regulen la práctica de la homeopatía, osteopatía, quiropráctica, herbolaria, etc.

jueves, 7 de noviembre de 2013

Sin las manos atadas.

PARA PENSAR.
© DR. Xavier A. López y de la Peña
La razón y el corazón equivalentes del pensamiento y el sentimiento o, dicho de otra manera lo que es y lo que siento que es, se amalgaman de forma muy interesante en la vida del pensador Blaise Pascal (1632-1662) quien fue el precursor de la geometría proyectiva, inventor del barómetro basado en el experimento de Torricelli e iniciador también de las matemáticas aplicadas entre otras (razón) y que asimismo fue un incansable defensor de la fe cristiana del siglo XVII (corazón) con una frase suya que le personaliza de manera extraordinaria: "El corazón tiene sus razones, que la razón ignora".
Con lo anterior hacemos referencia a que el corazón y la razón concurren y pueden o no competir en el ser humano por detentar la verdad: cada cual su verdad.
Veamos este ejemplo sencillo: el miedo que una persona podría percibir en un lugar oscuro -y en general a lo desconocido- representa el dominio a su razón por el corazón que manda; da -o pretende dar- certeza de un peligro, de inseguridad, de desconocimiento, de algo que amenaza. Sin embargo cuando la razón poco a poco ilumina el lugar por intermedio del conocimiento y nos muestra su contenido, la amenaza se desvanece y el corazón pierde el control para cedérselo nuevamente a la razón.
Es así que la búsqueda de la verdad por la razón constituye el pensamiento filosófico. La interpretación racional del universo.
Desde el pasado remoto sigue causando dolor el trabajo de parto de este pensamiento filosófico cuya huella se remonta más allá de los límites de la historia y su evolución dio frutos en el siglo XVII o época del Idealismo cuando se establecieron los cimientos intelectuales, políticos y sociales del mundo moderno surgiendo uno de los intelectos más brillantes en la figura del filósofo francés Renato Descartes, el racionalista lógico, que propone en su "Discurso del método" un proceso consistente en cuatro pasos a seguir para -como dice- "bien dirigir a la razón y buscar la verdad..." con lo que establece las bases del pensamiento científico y que son:
1) No aceptar por verdadero lo que no se conoce como tal. 2) Fraccionar o dividir el asunto a tratar en pequeñas partes para mejor resolverlo. 3) Orientar al pensamiento para que éste vaya de lo más simple a lo más complejo y 4) No olvidarse de nada de lo que se esté examinando.
A este paso trascendente en la orientación del pensar, se agregó la lógica inductiva del «empirista» inglés, Francis Bacon, quien propuso que sólo a través de la experimentación -esta es su aportación- el hombre puede realizar el proceso que le lleve al conocimiento de la naturaleza y establece con ello los cimientos de la ciencia moderna que precisa de la experiencia para la consecución de su finalidad. De tal suerte que ya no sólo es el "pensar" lo que nos hará conocer -o aspirar a conocer- a la verdad, sino que habrá de sujetarse a la práctica para alcanzarlo.
La propuesta filosófica pretende entonces alcanzar la verdad por la razón y viene a la memoria un fragmento histórico griego mencionando que: "la naturaleza dio a los toros cuernos, a los caballos pezuñas, a las liebres rapidez, pero a los hombres les dio el pensamiento" -se dice en la obra del poeta griego Anacreonte del siglo VI a. de C.
Falta sin embargo un ingrediente de trascendental importancia para que la razón emprenda y siga en la búsqueda afanosa de la verdad: la libertad. Solamente la ausencia de límites al pensar dará luz verde a la razón. Hasta aquí puedes saber, hasta allá se te es permitido llegar, esto es así, aquello no tiene explicación y más son los apellidos de los argumentos que se esgrimen con más frecuencia para restringir a la libertad del pensamiento. ¿Por qué la razón -vía pensamiento- se restringe o puede restringirse de una u otra manera? La respuesta es sencilla: por el poder. El poder se ha ejercido -como enseña el escritor y futurista estadounidense, Alvin Toffler, en su obra "La tercera ola (1980)"- en tres variantes históricas subsecuentes: por medio de la "fuerza" que ejerce el mejor dotado físicamente sobre otro para someterlo, posteriormente a través de la "riqueza" que otorga control sobre otros mediante el dinero -capaz de comprar la fuerza de otros- y por último, con la "información" con la que pueden obtenerse dinero y fuerza para dominar al semejante en la época moderna. Podría pensarse que es ocioso creer que la fuerza, la riqueza o la información en sí puedan "controlar o limitar" el pensamiento; el que una persona pueda pensar lo que le venga en gana pero no es así, todos estos son elementos que pueden concurrir de forma aislada o conjunta para sojuzgar al pensar. Así el pensamiento o la razón -y por ello la búsqueda de la verdad- solo podrá alcanzar legitimidad y plenitud mediante la libertad de su adquisición -información, conocimiento- y expresión tanto intrínseca como extrínsecamente. Cualquier medio o forma que le impida conseguirlo y/o expresarse representará al poder ajeno que intenta sojuzgarle o someterle. Podrá considerarse que su expresión en libertad sea correcta o incorrecta al entender de cada persona, sin embargo, en la pluralidad de ideas y su confrontación radica el germen de la verdad. Ya el historiador y filósofo francés, Voltaire (François-Marie Arouet) lo dijo de manera sencilla en relación a esto: "estaré en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo". Al estudio y evolución del pensar libremente se podría agregar un ingrediente más: el de la duda sistemática razonada propia del "radicalismo humanista" -como definió Erich Fromm a la forma de orientación que sigue el pensador Iván Illich- que somete y cuestiona todo lo dado por "hecho", destrozando el candado que le impone al pensamiento la "verdad" del momento. Esta es la libertad que hace añicos la falaz interpretación que otorga el calificativo de "buena, cierta, adecuada o correcta" una teoría, una medida, un procedimiento, una práctica y una idea o concepto.
Cuando "algo" se da por hecho es como si tuviéramos las manos atadas y se nos impidiera coger otras cosas. Cuando no existen las ataduras tenemos libertad para explorar alternativas que redefinan los "hechos" y vayamos a la búsqueda de "otra" verdad mediante la razón; a la explicación del universo sin ataduras a la razón -lo que es- , cediendo cada día mas el corazón -lo que siento que es- su terreno.