jueves, 1 de diciembre de 2022

Atisbo al delirio.


Un momento catapsíquico.

¿Quién vivirá más feliz?
El alienado en su mundo de locura
o el alienista en un mundo de locos. 

Dr. Xavier A. López y de la Peña

Ricardo le dice enfáticamente a Francisco al llegar a desayunarse en la sala de juegos: ¡Amigo, anoche tuve un gran sueño!
¡Ya sé!, -le interrumpe y contesta rápidamente Francisco-: soñaste que volabas sobre la pirámide del sol de Tenochtitlán.
No, no, espera un momento -replica Ricardo-, aún no te he contado nada, ¿por qué entonces supones que soñé con dicha pirámide?
Porque relaciono que en tu subconsciente hay un acto reprimido que quiere aflorar como me ha dicho en forma repetida el Dr. Schwartz, -dice Francisco-.
Nada de eso responde Ricardo, nada me reprime ni deprime, mi subconsciente suele manifestarse de otras maneras como he demostrado en las incontables pruebas multi escáner que me han hecho; por ejemplo, incitándome a comprar de inmediato un boleto de autotransportes ETN con destino a Mazatlán, para aparecerme en casa del detestable Leoncio Cardona y, sin más, darle un puñetazo en el rostro al tiempo que le reclamo airadamente que me devuelva el préstamo que le hice hace 20 años para que reparara su camión de redilas. Además, no te he dicho mi sueño y ya elucubras ficticias realidades; hay que hablar de lo que hablo o, dicho de otra forma, hay que referirse a lo que me refiero.
Bueno -dice Francisco-, de cierto es que la creatividad me supera y la intuición me guía porque, sábete que leí hace unos días el libro sobre Encantamientos en el multiverso del autor ruso Alexei Novakov y, además de colegir que nuestro universo no es único, sino que es algo fáctico que otros universos existan que… bueno, tu mejor que nadie me entiendes. ¿No es cierto Ricardo?
Ricardo medita un poco sobre la pregunta y responde: Pásame la cafetera por favor y un bizcocho. Aquél que tiene más azúcar encima -dice- señalándoselo con el índice. Pienso -dijo en seguida avanzando una ficha-, que la realidad es abstracta porque… cuando voy caminando y contemplo lo que me rodea siento que es complejo averiguar sobre las cosas celestes y su relación con el encanto que nutre al suelo de las vides, de la misma manera que la interacción del uno con el otro se superpone con la de aquél. ¡Estamos!
¡Claro!, esa es la situación, responde Francisco, al tiempo que le da un sorbo a su café. Porque, la parte intelectual que se nutre del conocimiento, parte del hecho de lo que se ha demostrado, no como propone Deepak Chopra con su mirada ayurvédica discordante con la geometría del triángulo de Scarpa. De hecho, se sabe que en el tratamiento ayurvédico de masaje con aceite a través del ombligo o chakra vasti, sirve para tratar ciertas enfermedades ya que lleva toda la energía vital al punto donde convergen 72,000 canales energéticos llamados nandis y, solamente a unos 20 a 30 cm de distancia está en la ingle dicho triángulo de Scarpa.
A ver, a ver -interpela Ricardo-. ¿Qué caramba tiene que ver una cosa con otra?
Probablemente nada -trata de explicar rápidamente Francisco- …pero todo, porque todo es según el color del cristal con que se miran las cosas como se ha dicho y, en una democracia como la nuestra, todas las opiniones deben ser consideradas. Además -continuó diciendo enfáticamente-: debo reconocer que cuando expreso mis ideas suelo percibir con demasiada frecuencia a mi alrededor el sutil silbido de la envidia, aunque pocas veces siento sus mordeduras.
¿Crees acaso que te estoy silbando algo?, ¿Escuchas el cercano cascabeleo de una serpiente?, o ¿Insinúas o tratas de decirme algo? -Replica socarronamente Ricardo-.
¡Nada amigo mío!, no me malinterpretes -dice Francisco-. Acaso no percibes en mi conversación que ligo estructuras con ideas que debo reconocer que pueden ser algo complicadas ciertamente, pero definitivamente ilustrativas, porque de todos es sabido que lo concreto deriva de lo abstracto y lo abstracto de lo concreto. Todo y todo, y ya.
Te daré un ejemplo -continúa diciendo Francisco-. Si piensas en comerte un sándwich (abstracto) vas a la alacena, coges dos rebanadas de pan de caja, las metes unos minutos al tostador, les pones algo de mantequilla encima, queso manchego, unas rebanadas de jamón virginia, una rodaja de jitomate, un poco de sal y unas rajas de chile serrano (si es que quieres que se te duerma la lengua e hinchen los labios), o no le pones chile y ya… Ya entonces te podrás comer tu sándwich (concreto). Por el contrario, si tienes un sándwich frente a ti (concreto) y no te lo comes, me lo comeré yo (luego entonces ello fue abstracto para ti). ¿Me expliqué?
Bueno, no, -dice Ricardo ya un poco irritado-. Porque yo inicié la conversación con la intención de compartirte un gran sueño que tuve y tú me interrumpiste de inmediato, trayendo a colación sobre quién sabe qué universos fácticos, que si la mafufa onda ayurvédica, que si lo concreto o lo abstracto, que haciéndome bolas con lo del sándwich que, de cierto no preparé porque no lo pensé ni me lo comí y quién sabe cómo, le diste la vuelta y te lo comiste tú, aunque no te hayas comido nada, porque yo nunca tuve un sándwich frente a mí. Así que, probablemente… creo que requieres una nueva valoración por el doctor Naumann o, cierto grado de apoyo por parte de la doctora Godínez para que te ubique. Así que, te sugiero terminar los chilaquiles que te sirvieron en abstracto y apurar el jugo de naranja restante en concreto; dejar de pensar y flotar en el limbo del desvarío y tratar de concentrarte en los asuntos de la realidad cotidiana como, también, yo te daré algunos ejemplos para que lo puedas entender: ¿Por qué tratar de entender que la macroeconomía está bien, pero la microeconomía no?, es decir que hay dinero pero no lo tienes; ¿Por qué la viruela del simio, como así le nombran, no proviene del simio, sino que se originó a partir de ciertos roedores? ¿El por qué nos preocupamos del más allá y no del más acá? sabiendo que estamos aquí y no allá; ¿Qué ocurre ahora cuando le preguntas a una persona a qué sexo pertenece, si te contesta que ni a uno ni a otro?
¡Párale, párale Ricardo! -interviene rápidamente Francisco- y dice:
Yo traté gentil y sutilmente de adelantarme a tu intención de comunicarme acerca del sueño que tuviste bajo los argumentos que expuse y que tratan, en primer lugar, de establecer lo que es objetivo y concreto, y qué mejor cosa que el de hacer alusión a una pirámide y de otra parte ligándolo al triángulo (que en ese momento se me vino a la cabeza el de Scarpa o triángulo femoral que es un punto de referencia anatómico situado en el tercio superior de la cara anteromedial del muslo y que fue descrito por el médico y anatomista Antonio Scarpa), pero… si no estás satisfecho con ello, puedo hacer mención del triángulo equilátero a ver si así entiendes mejor. Además, relacionándolo con algo abstracto, como lo es un sueño, porque ellos son eso: abstractos. Luego entonces, dada mi suspicacia ligué que deberías haber soñado con una pirámide (cuerpo geométrico que tiene como base un polígono cualquiera, y sus caras laterales son triángulos que se juntan en un vértice común) que es algo concreto, pero considerando además la idiosincrasia y raigambre del mexicano esta debía ser, por elemental lógica y con justicia como una parte constitutiva del inconsciente colectivo: la mismísima pirámide del sol de Tenochtitlán.
Nada, nada -replica Ricardo-, basta ya de desvaríos. Te toca hacer la sopa. Y debo decirte que yo no vuelo en los sueños, ni sueño en los vuelos. No conozco la pirámide del sol de Tenochtitlán ni la de Guiza, también conocida como de Keops o Jufú. Me importan un cacahuate tus delirios sobre el triángulo y los masajes ayurvédicos del ombligo, y tus disertaciones sobre la preparación de los sándwiches y quien, en abstracto o concreto se los coma, o no se los coma y, además, ya se me olvidó totalmente el sueño que te pensé contar. Así que -siguió diciendo-, recoge las fichas del tablero porque hoy te toca a ti recogerlas y acuérdate que mañana nos vemos a las 9 en el desayuno.

 

Finalmente debo hacer la aclaración de que, lo anteriormente referido es una pequeña parte de una transcripción que hice de una grabación obtenida subrepticiamente en la sala de juegos de un manicomio particular en la ciudad de Durango.
El propósito de la misma, fue parte de una investigación sobre la psicopatología del delirio en el que se trataría de diferenciar entre las psicosis paranoicas y los delirios parafrénicos. Este esbozo de abordaje da muestra de un razonamiento delirante insostenible por la lógica y cimentado en pseudoargumentos. O… ¿No?

martes, 1 de noviembre de 2022

Cempoalxóchitl.

 Cempoalxóchitl.

Entrego esta flor y este canto, a todos

mis hermanos indios de esta tierra nueva;

tierra donde nacieron y florecieron

el Maíz y Quetzalcóatl.

 

Canto a la vida, al hombre

y a la naturaleza, a la madre tierra;

porque la vida es flor y es canto,

es en fin: flor y canto.1

Natalio Hernández Hernández.

Dr. Xavier A. López y de la Peña.


Esta bella flor era y es considerada muy importante entre los mexicanos y llamó ciertamente mucho la atención entre los conquistadores-colonos de la Península Ibérica que llegaron a México en el año 1519, bajo las órdenes del capitán Hernán Cortés Pizarro.

            El cempoalxóchitl (en náhuatl “flor de veinte pétalos”) fue y es una de las flores nativas mexicanas más representativas de la cultura del país o, quizás dicho con más propiedad, de su “mexicanidad”, misma que consideramos más aún que el de la propia Dalia, denominada por decreto presidencial (Diario Oficial de la Federación, 13 de mayo de 1963) como símbolo de la Floricultura Nacional.

Otros nombres que recibe son: Cempoal, flor de muerto y nulibé, cempazúchil, cempoalxóchitl, anisillo y periquillo. Flor de tierra adentro, flor de Santa María, hierba de Santa María y curucumín. En el Bajío se usa cempazúchil silvestre y Zempoala.

Taxonómicamente tiene la siguiente categoría: Reino: Plantae; Subreino: Traqueobionta (plantas vasculares); Superdivisión: Spermatophyta (plantas con semillas); División: Magnoliophyta (plantas con flor); Clase: Magnoliopsida (dicotiledóneas); Subclase: Asteridae; Orden: Asterales.2

            En la cultura náhuatl esta flor cuyo color varía de amarillo intenso al anaranjado y es muy aromática, era considerada con útiles y variados empleos medicinales, y esencial en varios ritos, particularmente en los funerarios ya que se utilizaba como adorno en las tumbas de los difuntos; de hecho, ha sido demostrada su presencia en prehispánicos sahumadores ubicados entre los restos hallados en del Templo Mayor de la Ciudad de México, lo que le confiere así mismo su uso aromático ceremonial, probablemente como guía olfatoria hacia el más allá.

            Según refiere la leyenda, la hermosa princesa Tecuehuetzin, hija del viejo cacique de Tlaxcala, Xicoténcatl,3 la cultivaba entre muchas otras flores en sus jardines de Tizatlán en la República de Tlaxcallan. Cuando los españoles llegaron a este territorio el hermano de Tecuehuetzin, llamado Xicoténcatl Axayacatzin o El Joven les enfrentó militarmente, pero fue derrotado y hubo de pactar con los ganadores sumando su ejército a las huestes de Hernán Cortés para acompañarle en la toma de la Gran Tenochtitlán y cediéndole además, de acuerdo a la costumbre indígena a varias princesas a modo de garantizarse la “alianza”; entre ellas a la princesa Tecuelhuetzin, misma que fue entregada posteriormente al capitán Pedro de Alvarado, previamente bautizada con el nombre de “Luisa”. Esta dulce princesa tlaxcalteca, dedicada cultivadora de la flor de cempoalxóchitl, moriría en Guatemala en el año de 1537 y sus restos descansan en la catedral de Antigua Guatemala.4

            Pero el curso de la flor de cempoalxóchitl, por su belleza y cualidades siguió extendiéndose y llegó hasta Italia en este mismo siglo XVI, lugar donde fue estudiada y reconocida desde entonces como poseedora de propiedades curativas purgantes y vermífugas.

A partir del Códice Florentino, y de otras fuentes, se señalan como cempoalxóchitl a las especies Tagetes erecta L. y Tagetes lunulata Ort. Sin embargo, también las especies cultivadas corresponden a T. erecta y T. patula, mientras que las especies silvestres de recolección pueden ser T. erecta silvestre, T. lunulata y T. tenuifolia, respectivamente.

Es así como describió esta planta el médico de Su Majestad el rey Felipe II, Dr. Francisco Hernández:

Del cempoalxóchitl o flores de veinte hojas, encontré siete principales variedades de la planta que da la flor llamada por los mexicanos “cempoalxóchitl”, a causa de la gran multitud de sus hojas, que los españoles llaman “girofle de indias”, y que los antiguos llamaron, según dicen algunos, “otona y flor de Júpiter”, aunque hay en esta Nueva España otras variedades distintas por la flor, por el nombre y por el tamaño. Tienen todas hojas como de tanaceto, flores amarillo-rojizas con encarnado, de temperamento caliente y seco en tercer grado, sabor acre, partes sutiles y color algo fuerte…”

Entre los usos que se han reconocido del cempoalxóchitl están:

Útil como colorante vegetal ya que provee una pigmentación amarillo intensa; por sus aceites esenciales tiene propiedades como insecticida, acaricida y fungicida, y es recomendable para el bio control de nemátodos; por su actividad como provitamina A de los carotenoides, puede ser empleada como preventiva de enfermedades como las cataratas y la degeneración macular; útil en la prevención y reducción del riesgo del cáncer de pulmón y mama; y como materia prima en la elaboración de aromatizantes y saborizantes.5

            Este 2022 la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural reporta una producción estimada en 20,245 toneladas de esta planta en el ciclo agrícola mexicano

            Actualmente países como China e India trabajan y compiten arduamente en conseguir mediante hibridación y selección genética, obtener variedades con mayor oferta comercial bioindustrial.

Ritualmente se infiere que el color intenso de su flor sirve de guía iluminando el camino que las almas de los muertos habrán de seguir hacia el Mictlán (el llamado inframundo en la cultura mexica, lugar de los muertos; palabra náhuatl derivada de mikki, muerto y -tlan, lugar de), y que su agradable aroma constituye, además, una muestra del placer que en dicho lugar se tendría.

Esta apreciación coincide con los conceptos actuales de la psicología del color en el que, el color amarillo (directamente relacionado con el sol, que ilumina, que da calor y esperanza), es un sinónimo de alegría, energía, riqueza, felicidad, poder, acción, fuerza y abundancia; en tanto que el color naranja transmite vitalidad, entusiasmo, juventud y podría asociarse también a lo sensual, lujurioso y hasta divino.

El empleo actual y potencial del cempoalxóchitl (Tagetes spp) puede ser como antioxidante en células humanas; colorante y saborizante en alimentos; en la perfumería y como ornamento. Con ciertas alteraciones genéticas puede emplearse como insecticida, nematicida y larvicida; para control de malezas; como atrayente o repelente de insectos; como abono verde y su uso en la medicina tradicional.6 

En México, esta nuestra extraordinaria y nativa bella flor de cempoalxóchitl se produce y comercializa lamentablemente, casi de manera exclusiva de forma ornamental y como “ofrenda” dedicada a los muertos en la ceremonia a rememorarles (Día de Muertos, celebración reconocida por la UNESCO desde el 2008 como Patrimonio Cultural Inmaterial de México), mientras que en otros países -paradójicamente-, se le analiza y valora para aprovecharle como un recurso más, para “mejorar” la vida de los vivos.



1 . Sempoalxóchitl. Veinte flores: una sola flor. Consultado en internet el 1 de noviembre de 2022 en: florhttps://historicas.unam.mx/publicaciones/revistas/nahuatl/pdf/ecn18/283.pdf

2. CONABIO. Consultado en internet el 31 de octubre de 2022 en: http://www.conabio.gob.mx/malezasdemexico/asteraceae/tagetes-erecta/fichas/ficha.htm

3 . Sonia Iglesias. Teculehuetzin en la leyenda. Mitos y Leyendas Mexicanas. Consultado en internet el 31 de octubre de 2022 en: https://www.mitos-mexicanos.com/leyendas-cortas/tecuelhuetzin-en-la-leyenda.html

4 . Heriberto García Rivas. La cempoalxóchitl. En Dádivas de México al mundo. Ed. Excelsior, México 1965, p. 62.

5 . Kenia Elizabeth Ortega Jiménez y Johnattan Hernández Cumplido. Cempoalxóchitl: la flor subestimada en México. En: SaberMas. Consultado en internet el 31 de octubre de 2022 en: https://www.sabermas.umich.mx/archivo/articulos/544-numero-61/1068-cempoalxochitl-la-flor-subestimada-en-mexico.html

6 . Miguel Ángel Serrato Cruz. Cempoalxóchitl: diversidad biológica y usos. JULIO-AGOSTO 2004 |CIENCIA Y DESARROLLO EN INTERNET. Consultado el 1 de noviembre de 2022 en: https://1library.co/document/zx5d947w-cempoal-x%C3%B3chilt-diversidad-bi%C3%B3logica-miguel-%C3%A1ngel-serrato-cruz.html

sábado, 1 de octubre de 2022

Heautoscopia.

                  El sí mismo está muy bien escondido de uno mismo;
de los pozos con tesoros, el sí mismo es el último en extraerse.
 
Friedrich Wilhelm Nietzsche
 
¿Conocerme a mí mismo?
Si lo hiciera, saldría corriendo espantado.

Johann Wolfgang von Goethe 

Dr. Xavier A. López y de la Peña.

En diversas ocasiones y en estado de inconsciencia como en el sueño y el coma, nos percatamos de que tuvimos una vivencia particular; es decir un ensueño, que no es otra cosa más que la actividad onírica que se nos presenta por imágenes y sucesos que nos parecen reales, aunque su contenido sea fantástico, increíble, disparatado o hasta imposible. El diccionario de la Real Academia Española (RAE) refiere para ello el término delusión como sinónimo de ilusión: una imagen o una idea que una persona construye en su mente, sin correspondencia con la realidad1.
            Desde la sicología el ensueño se interpreta como una expresión de lucha en el inconsciente de diversos impulsos que han sido reprimidos o impedidos durante el estado de vigilia. Esto es, que dentro de nosotros existe, por decirlo de alguna manera sencilla: otro Yo que pretende expresarse de alguna manera y lo contenemos de alguna forma. Esto llevó a que Sigmund Freud con su obra La interpretación de los sueños publicada en 1900 manifestara que "El Yo no es el señor de su propia casa".
Tal vez, el doctor Freud en sus elucubraciones sobre el inconsciente ya habría leído la obra del inglés Robert Louis Stevenson titulada El extraño caso del doctor Jekill y Mr. Hyde publicada en 1886, que trata sobre nuestra propia doble naturaleza, en este caso particular, de la buena y creativa (Dr. Henry Jekill) y de la mala y destructiva (Mr. Hyde), como buen ejemplo de lo que hoy llamamos un trastorno disociativo de la identidad.
Los ensueños son entonces expresiones relativas a lo ocurrido en la vida del observador (por ejemplo, ninguna persona soñará con ornitorrincos si nunca ha visto o sabido sobre ellos), cuyo análisis e interpretación nos pueden dar una idea de lo que ocurre en la confrontación de lo que decidimos hacer con nuestros actos irracionales o instintivos.
            Dentro de este proceso de los ensueños queremos destacar el que representa la autoscopia o experiencia individual que se tiene cuando se está dormido o en coma, de tener la experiencia extracorporal de ver el propio cuerpo desde afuera.
Este es un tema que ha intrigado a la humanidad desde tiempos muy lejanos y que se ha expresado ampliamente en el folclore, la mitología, la espiritualidad y la literatura.
Representa así mismo, un problema de identidad personal, del Yo mismo, expresado como un fenómeno de desdoblamiento o duplicidad en el que puede ocurrir como “salirse del propio cuerpo”, “ver o percibir el entorno desde lo alto” o “ver nuestro propio cuerpo desde fuera de él” que es lo que verdaderamente se conoce como autoscopia. Esto reafirma la añeja concepción que se tiene de la naturaleza dual del ser humano.
            De hecho, la idea de la inmortalidad se basa en esta premisa. Así, los antiguos egipcios (3 200 a. C.) consideraban que el otro Yo estaba compuesto por una fuerza llamada “Ka” (como también otras fuerzas llamadas Ib, Ba, Aj, Ren y Sheut) que les permitiría vivir (ser inmortal) en el más allá. De hecho, tras la muerte el ka salía del cuerpo por la boca he iba hasta ser juzgado por el tribunal de Osiris en el más allá. Por cierto -por si alguien encuentra con este ejemplo algún parecido con otro-, este Ka era una creación que hacía con lodo del Nilo el alfarero llamado Jnum Nehep (el creador) y que se otorgaba a los hijos desde el mismo momento de la concepción.  
            Más adelante, los antiguos griegos llamaron eidolon (fantasma, aparición o imagen) a la supuesta copia astral o “doble” de un difunto, mismo que se creaba cuando este llegaba al Hades, como quedó registrado en el poema épico de la Odisea atribuido al poeta Homero cuando Ulises desciende al Hades y puede ver a su madre (eidolon) que se desaparece cuando pretende abrazarla.
En 1796 el escritor alemán Johann Paul Friedrich Richter nombró a esta añeja idea de la naturaleza “doble” del ser humano, que conforma una alucinación reduplicativa en que la persona “ve a su propio cuerpo” con el termino de doppelgänger2, mismo que empleó en una comedia gótica que publicó bajo el título de Bodegón de frutas, flores y espinas o vida conyugal, muerte y nuevas nupcias del abogado de pobres F. St. Siebenkäs, y que quiere decir: “el que camina al lado o a mi lado”, y que también se llama actualmente autoscopia.
Para complicarnos la vida, estas vivencias en el terreno de la neurología y siquiatría, también suelen denominarse como heautoscopia (el doble corpóreo propio), término empleado para definir la alucinación reduplicativa de "ver el propio cuerpo a una distancia"3 y se les considera como un síntoma que puede observarse en algunos casos de epilepsia y esquizofrenia, en depresivos melancólicos, en el síndrome de Cotard y por efecto de algunas substancias tóxicas para el sistema nervioso central.4
            Esta reduplicación o desdoblamiento puede presentarse de tres formas: El doble corpóreo expresado como una mera impresión y una sensación de extrañeza sobre el propio cuerpo; el doble corpóreo percibido visualmente y el doble corpóreo del que se tiene la certidumbre de su existencia, pero al que no se le ha visto.5
            Esta autoscopia suele presentarse, además de los casos citados anteriormente, por algunos pacientes que se recuperaron de una “muerte clínica” bajo la categoría que ha dado por llamarse Experiencias Cercanas a la Muerte (acrónimo ECM).
Entre estas experiencias suele mencionarse que las personas experimentaron “atravesar por un túnel de luz”, “sentir la separación del alma del cuerpo y su levitación”, “sentir la salida del alma o del yo espiritual por la cabeza de manera natural, sin dolor o sufrimiento alguno”, “una vez con mi Yo fuera, flotando, vi mi cuerpo debajo y percibí todo lo que ocurría a mi alrededor, incluso escuchando lo que se decía" y, en algunos estudios sobre el tema, se ha demostrado que en un 30% de los casos ocurrió autoscopia, un 54%, un proceso trascendental y en el 17% una combinación de estos fenómenos.6
            Estas experiencias y estudios, sin embargo, aún no dan respuesta a ¿cómo puede una persona tener una conciencia clara y saber lo que sucede a su alrededor durante el lapso que dura la muerte clínica, cuando el electroencefalograma denota una ausencia de actividad cerebral?7
            No obstante, esta duplicidad recuerda nuestra soledad esencial y nos deja perplejos ante nuestra identidad. Esto es así porque el “doble” Yo, constituye un sujeto capaz de percibir e interactuar con el otro y nuestro entorno de una forma -reduciéndola a términos simplistas-, positiva (constructiva) o negativa (destructiva), pero ni el otro ni nuestro entorno tienen la posibilidad de conocer la interioridad de mi Yo. Luego entonces transitamos por la vida buscando conocernos a nosotros mismos dándole sentido a nuestro vivir de la manera más armónica posible con el entorno.8
            Estando por terminar este escrito, recuerdo que el médico neurólogo, Bruno Estañol, señala la duplicidad del Yo del escritor mencionando en su apartado: El doble como liberación y el Yo narrador, de su ensayo titulado El que camina a mi lado: el tema de El Doble en la psiquiatría y en la cultura, diciendo que:

De hecho, la escritura es un ejercicio de doblez; el que se sienta frente a la máquina de escribir o la computadora es otro. Vamos por la vida con un doble adentro y a veces también con uno afuera.9
 
Gracias digo Yo, no mi otro Yo.


1. Real Academia Española. https://definicion.de/delusion/

2 . Emilio de Gorgot. El horroroso trance de encontrarse con uno mismo. Consultado en internet el 16 de agosto de 2022 en: https://www.jotdown.es/2021/07/doppelganger-horroroso-trance-encontrarse/#:~:text=Doppelg%C3%A4nger%3A%20el%20horroroso%20trance%20de%20encontrarse%20con%20uno%20mismo,-Escrito%20por%20Emilio

3 . Heautoscopia. Consultado en internet el 16 de agosto de 2022 en: http://diccionario.sensagent.com/Heautoscopia/es-es/

4 . Manuel Zambrano. Semiología psiquiátrica. Consultado en internet el 16 de agosto de 2022 en: https://sisbib.unmsm.edu.pe/bibvirtual/libros/psicologia/manual_psiquiatr%C3%ADa/cap-5.htm

5. La semiología psiquiátrica. Consultado en internet el 16 de agosto de 2022 en: http://www.atensalud.com/2022/03/la-semiologia-psiquiatrica.html

6 . Bruce Greyson. A tipology of Near-Death Experiences. Am J Psychiatry 1985;142:967-969.

7. Experiencias cercanas a la muerte. Consultado en internet el 15 de agosto de 2022 en: https://www.comoves.unam.mx/assets/revista/39/ojodemosca_39.pdf

8 . Juan Herrero Cecilia. Figuras y significaciones del mito del doble en la literatura: teorías explicativas. Cédille revista de estudios franceses. Monografías 2 (2011), 15-48. Consultado en http://webpages.ull.es/users/cedille/M2/02herrero2.pdf

9 . Bruno Estañol. “El que camina a mi lado”: el tema de El Doble en la psiquiatría y en la cultura. Salud Mental 2012;35:267-271.